Aprendiendo a transitar los cambios de ciclo

Verano otra vez. Me gustaría ser como la Naturaleza que se transforma con las estaciones, aceptando sus cambios de ciclo. Mientras, yo me resisto a los cambios y mis finales de curso, como todos los demás finales, son atropellados y mis inicios de verano, como todos los demás inicios, son sin tiempo de adaptación a las nuevas rutinas y horarios.

Según la medicina china no hay cuatro estaciones, sino cinco. La quinta estación son los días finales de cada estación, los espacios de transición de una estación a otra. Es el tiempo necesario para reajustar nuestras vidas a los cambios que ocurren en la Naturaleza.

Con la quinta estación, los cambios de ciclo no se ajustan a un solo día del calendario. Finales y comienzos se diluyen y quedan unidos en un mismo espacio y tiempo.

No sé cómo lo hacen los seguidores de Buda en Oriente, pero aquí, no he oído hablar mucho de la quinta estación. Pasamos volando por la vida, por la infancia de nuestros hijos o por las estaciones, sin detenernos nunca. Nos zambullimos en el verano, y también en la vida, sin ninguna transición ni tiempos reservados para adaptarnos a las nuevas circunstancias.

El secreto del cambio es enfocar toda tu energía, no en la lucha contra lo viejo, sino en la construcción de lo nuevo.

Sócrates

Aprendiendo a transitar los cambios de ciclo

Cuando queremos cerrar una etapa, pero no sabemos cómo iniciar una nueva, reina el caos y la incertidumbre pesa demasiado. Complicado de gestionar cuando creemos que debemos tenerlo todo bajo control. Como yo.

Generamos expectativas que van más rápido que nuestro ritmo natural y nuestra realidad, y acabamos agotadas y culpables por no poder sostener un ritmo que no es el nuestro.

Hablamos de cambio y nos imaginamos finales grandiosos con alfombras rojas que nos dirijan a inicios soñados. Cambios rápidos para hacer borrón y cuenta nueva, como cuando pasamos la hoja del calendario y ya es otro mes y otra estación.

Las cosas no funcionan así, al menos, no para mí, y, en la vida, como la Naturaleza con sus estaciones, también existen etapas de transición. Momentos entre finales y comienzos en los que la energía se interioriza para recargarse y volver al exterior en una nueva forma.

Son los caminos que hay que recorrer para soltar lo que ya no nos sirve, lugares oscuros y poco conocidos que hay que transitar antes de crear nuevos inicios.

En la vida, las transiciones suceden de manera silenciosa, poco a poco y sin luces de neón.

Cualquier idiota puede aprender a ejecutar más o menos los pasos básicos. Eso lleva media hora. Pero cuando ha pasado la media hora, los profesores de baile siempre esperan que te eches a volar y realices una de las milagrosas transiciones temporales que solo suceden en los musicales de Broadway, y que empieces a bailar con brillantez.

Neal Stephenson

Cerrando ciclos

Hace tiempo que llevo sintiendo que el blog está llegando a un fin de ciclo.

Los tránsitos son lugares de transformación. En ellos, hacemos alquimia con nuestra vida, utilizando lo que somos y tenemos y transformándolo.

Mi modo de hacer alquimia son las palabras, como si escribiendo pudiera crear una vida nueva. Escribo cosas como si fueran ciertas, cuando aún no lo son. Escribo los verbos en pasado como si ya formaran parte de mi vida, pero no es así. Como si ya fuera la persona en la que anhelo convertirme.

Sigue habiendo días en los que aún me cuesta hacerme responsable de mi vida, pero escribir me ayuda a transitar mi propio proceso, a conectar conmigo y florecer. Siendo mujeramapola.

Las sombras siempre estarán, pero ahora también reconozco mis luces. Puedo verlas reflejadas en grandes cambios que he hecho, pero sobre todo en otros pequeños cambios que no se notan demasiado, que pasan desapercibidos para los demás, pero que son importantes para mí: atreverme a decir algo que antes me callaba, no sentir que estoy equivocada o sentarme en el sofá después de comer sin haber recogido primero la cocina. Porque al final eso es la vida.

Para hacer cualquier cambio importante, primero hay que saltar al vacío.

William James

Cenas Adivina con Marta León

Las mujeres somos cambiantes y cíclicas. Reconocerme como tal fue la manera de empezar a entenderme y aceptarme, y así lo escribí en algunos de los primeros posts del blog.

Creemos que nuestra vida siempre será como es ahora, que somos así definitiva e inmutablemente. Pero las cosas cambian, como sucede siempre.

También en la ciclicidad femenina hay nuevos ciclos con la llegada de la menopausia, que, como la mayoría de los cambios, no es de un día para otro.

Hace pocos meses fui a una Cena Adivina organizada por Silvia, con Marta León para hablar de la menopausia. Resultó ser un plan estupendo: un círculo de mujeres interesantes, conversaciones enriquecedoras y comida rica. Compartir entre mujeres y sentir que las cosas que nos pasan a nosotras son las mismas que les pasan a las demás nos ayuda a que los cambios resulten más sencillos.

La menopausia, o el climaterio, es una etapa misteriosa, incluso para nosotras, que se caracteriza por una transformación hormonal, física y emocional, y que está envuelta en un halo de negatividad, incluso de secreto. De ella, se habla poco y mal, casi como si fuera una enfermedad que solo nos trae sofocos, kilos de más y falta de líbido.

Es necesario dar visibilidad a la menopausia para saber cómo vivir mejor los cambios biológicos y emocionales que experimentamos, junto con los cuidados esenciales que debemos proporcionarnos y las necesidades alimenticias que nos conviene cubrir, años antes de iniciar este periodo vital, para que cuando llegue podamos transitarlo de la mejor manera posible.

Eso ha hecho Marta León en su libro La revolución invisible: Cuida tus hormonas a partir de los 40, en el que habla de la menopausia como una etapa en la que es fundamental priorizarnos como mujeres, con muchos consejos útiles para entrar en ella de una manera consciente y sana.

El climaterio nos conecta con la magnificencia del femenino adulto, la certeza y también la seguridad que surge tras abrazar nuestro propio poder.

Marta León

Respetar los tiempos entre ciclos

Cuando empecé el blog sentía temor a que se me pasara de largo la oportunidad de que la vida cobrara un significado especial. Creía que si esa posibilidad se cruzase en mi camino, no sabría reconocerla y la desaprovecharía.

A veces, todavía siento ese miedo.

Pero las estaciones en la Naturaleza nos recuerdan que hay cambios que son inevitables. El momento siempre llega.

La vida me pone delante las cosas que de verdad necesito, sin buscar demasiado: una persona, una canción un libro: inspiración para continuar con la transformación.

Hay puertas que se cierran y otras que se abren, aunque suelen estar separadas por pasillos que hay que recorrer y cambios de ciclo que hay que transitar.

Aprendí a andar con pasos cortos, parándome a mirar y a disfrutar del camino.

Mientras los nuevos ciclos llegan, solo me queda aprender a vivir como las serpientes o como las crisálidas, respetando mis tiempos para mudar la piel, abrirme y renacer con otros colores y con otra forma.

Feliz verano.

Verde Porvenir. Nicole Bunout

Lentamente floreciente
Las alas de felicidad
Sonrisas de amapola
Tus ojitos de eterno mirar

Verde Porvenir. Nicole Bunout

Como siempre, me encuentras al otro lado de la pantalla.❤

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¿Caminamos juntas?

Un abrazo,

firma Laura

Y a cada paso que doy algo me voy dejando,
Y a cada paso que doy el túnel es más largo,
A cada paso que doy me vuelvo a encontrar fantasmas del pasado,
Que me preguntan ¿qué haces aquí?,
¿Qué es lo que estas buscando?

A cada paso. La quinta estación
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