Testimonios de mujer

En verano prefiero leer novelas con historias interesantes y entretenidas, antes que otro tipo de libros más serios, que dejo para el resto del curso.

Estos días, estoy releyendo varios libros que tengo en la casa del pueblo que pertenecían a esas colecciones de quiosco, que se suelen quedar a medias, que se llamaba “Testimonios de mujer.  Tienen unos cuantos años, ya que se publicaron en el año 2003.

Cada libro narra la historia de una mujer, contada por ella misma, que ha tenido que enfrentarse a situaciones realmente difíciles, y que son testimonios de la lucha contra la injusticia que sigue habiendo, simplemente por ser mujeres. Sus historias son sobrecogedoras por la crudeza de algunos detalles, y todas ellas muestran una gran fortaleza y superación.

Hoy te cuento dos de estas historias.

Porque hay una historia que no está en la historia y que sólo se puede rescatar escuchando el susurro de las mujeres.

Rosa Montero

Flor del desierto. Waris Dirie

Waris Dirie nació en el desierto de Somalia, donde su familia nómada le practicó la ablación del clítoris a los cinco años, algo habitual a todas las niñas de su entorno. Cuando a los trece años, su padre la quiso obligar a casarse con un hombre mucho mayor que ella, decidió huir. Años más tarde trabajó como modelo y mucho después, se rodó una película con su vida. En la actualidad, es escritora y activista a favor de la lucha contra la mutilación genital femenina, primero como embajadora de la ONU y ahora, desde su Fundación Waris Dirie, para ayudar a las mujeres que se encuentren en riesgo de sufrirla.

Ella, contando su historia personal, fue pionera en sacar a la luz el problema de la mutilación genital femenina y ha realizado campañas para concienciar contra esta práctica, aún frecuente, entre comunidades africanas, Gracias a los libros que ha escrito, ha conseguido recaudar fondos a favor de los derechos de las mujeres de África.

La historia de Waris Dirie, que significa flor del desierto, muestra la dura realidad a la que se siguen enfrentando en la actualidad miles de mujeres en muchos países, principalmente de África. Su vida es un ejemplo de superación y de lucha constante para mejorar la vida de muchas mujeres a través de su propia experiencia.

La mutilación genital femenina causa daños irreparables en las niñas y mujeres a las que se les practica, pudiéndoles causar incluso la muerte. Constituye una violación de los Derechos Humanos al vulnerar el derecho a la igualdad de oportunidades, el derecho a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes y en ocasiones, el derecho a la vida.

Mi vida. Safiya Hussaini

Safiya Hussaini nació en Nigeria, y desde los trece años, cuando su padre decidió casarla con un hombre mucho mayor que ella, fue consciente de que su vida dependería enteramente de un marido que ella no había elegido. Tras cuatro matrimonios, tres repudios y un divorcio, se permitió un breve amor clandestino con un hombre que le había asegurado que iba a casarse con ella, promesa que nunca cumplió, dejándole embarazada y convirtiéndose en madre soltera.

Entonces, un tribunal islámico de su país, en nombre de la religión, la condenó a morir lapidada por adulterio, mientras que el padre de su hija simplemente fue interrogado acerca de lo ocurrido, negando los hechos. Con la ayuda de su familia, y reuniendo el dinero de todos sus parientes, contrató un abogado que dio publicidad internacional a la injusticia cometida. Periódicos de todo el mundo dieron a conocer la noticia y Amnistía Internacional recogió más de 650.000 firmas contra la ley que condenó a Safiya. Tras esto, consiguió ser absuelta de todos los cargos tras un nuevo juicio.

Estos hechos ocurrieron en el año 2001. Por desgracia, en pleno siglo XXI, existen más casos documentados de lapidaciones a mujeres en países islámicos por motivos de adulterio.

No estoy aceptando las cosas que no puedo cambiar, estoy cambiando las cosas que no puedo aceptar.

Angela Davis

¿Cuál es la normalidad en las mujeres de Occidente?

Quizá estas situaciones te parezcan terribles, pero lejanas.

La situación que vivimos las mujeres en Occidente, por fortuna, es mucho mejor que la que viven en otras partes del mundo.

Sin embargo, las mujeres de todo el mundo tenemos aún mucho camino por recorrer, como ya te recordaba aquí, cuando te mostraba algunos motivos por los qué deberías ser feminista.

La relectura de estos libros me ha recordado cómo la sexualidad se ha utilizado siempre y, de hecho, se sigue utilizando en la actualidad, como herramienta de represión, en particular contra las mujeres.

La influencia de la cultura en la relación con el cuerpo físico

La cultura y la educación siguen teniendo una fuerte influencia en cómo nos relacionamos con nuestro cuerpo físico y cómo los adaptamos a los cánones de belleza que imperan en la época en la que nos ha tocado vivir. Por eso, la mayoría de las mujeres nos depilamos, llevamos agujeros en las orejas desde pequeñas para los pendientes y nos teñimos las canas para parecer más jóvenes.

De la misma forma, la cultura y la educación modelan totalmente tu sexualidad, como ya te contaba aquí.

De hecho, la sexualidad es una construcción cultural influida por la cultura de tu país, de tu familia y de tus diferentes grupos de amigos, además de estar afectada por las diferentes vivencias que has tenido a lo largo de tu vida.

La ablación cultural del clítoris

La mayoría de las mujeres no sufrimos las mismas agresiones que las de las mujeres de los libros sobre los que hoy te he hablado.

Sin embargo, de otra manera mucho más sutil, las mujeres seguimos en clara desventaja a la hora de vivir nuestra sexualidad.

A pesar de que en los países desarrollados la ablación del clítoris es algo espeluznante, que no es aprobado por nadie, las mujeres sí que aceptamos vivir, de manera consentida, en una situación de ablación cultural del clítoris.

¿Qué significa esto? Quiere decir que la cultura y la educación que recibes desde que eres niña consigue borrar, como si no existiera, esa zona de tu cuerpo. El clítoris se vuelve una zona de la que no se habla y, por tanto, desaparece culturalmente.

Algo parecido ocurre con tu útero, del que prácticamente solo se conoce que es el órgano donde crece el bebé cuando una mujer está embarazada.

La cultura te desconecta de tu cuerpo. Después, para volver a conectar tu cerebro con estas partes de tu cuerpo no nombradas y, por tanto, “no existentes” tendrás que realizar un trabajo personal e individual como mujer.

Doble moral hacia el comportamiento sexual de las mujeres

Las mujeres hemos conquistado grandes libertades en el modo de vivir nuestra sexualidad en pocos años. Sin embargo, aunque en la mayoría de los países, no se nos apedrea hasta la muerte por adulterio, las mujeres no estamos exentas de juicios y críticas, inexistentes para los hombres, ante ciertos comportamientos. Te cuento algunos:

  • Los hombres pueden jactarse de ser promiscuos sexualmente, mientras que las mujeres aprendemos a escondernos por ello.
  • Los hombres presumen de su alto deseo sexual, mientras que a las mujeres se nos llama ninfómanas por ello.
  • Los hombres tienen derecho a disfrutar de su sexualidad, mientras que las mujeres no tenemos necesidades sexuales.

Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

Rosa Luxemburgo

En la actualidad, muchas mujeres siguen siendo víctimas de situaciones traumáticas por cuestión de género. Las mujeres de los libros decidieron superar el dolor sufrido por la violencia infringida sobre ellas atreviéndose a alzar su voz.

Hoy, desde aquí, yo también alzo la mía para que, entre todos, estas injusticias sean cada vez más visibles y juntos podamos construir una nueva conciencia basada en una igualdad real.

Como siempre, te espero en comentarios.

Un abrazo,

firma Laura

¿Cuántas veces te ha hecho callar?

¿Cuánto tiempo crees que aguantarás?

¿Cuántas lágrimas vas a guardar

En tu vaso de cristal?

Si tienes miedo, si estás sufriendo

Tienes que gritar y salir, salir corriendo

Salir corriendo. Amaral

Bibliografía

2 comentarios en “Testimonios de mujer”

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