Sobre mí

Las mujeres hemos conquistado en muy poco tiempo un gran número de derechos, tanto en la vida personal y familiar como a nivel laboral. Nuestras vidas actuales se parecen poco a las que tenían nuestras abuelas. En la sociedad moderna occidental, las mujeres tenemos los mismos derechos que los hombres y podemos hacer las mismas cosas que ellos, incluso más. Después de tanta lucha, por fin, lo hemos logrado.

Creemos que lo tenemos todo: una familia, un trabajo que nos permite tener independencia económica, una casa (con hipoteca), los fines de semana con multitud de planes de ocio y vacaciones de verano. Demostramos al mundo cada día nuestro triunfo.

Oyes hablar del empoderamiento femenino. Pero, ¿de verdad te sientes empoderada en tu vida?

Has logrado reunir todos los elementos que te habían contado desde pequeña que eran necesarios para alcanzar el éxito. Sin embargo, tú no te sientes feliz. No sabes el motivo. Desconoces qué es lo que te falta.

Estás tan ocupada que te quedas sin tiempo para ti, acabas el día agotada y sin energía para hacer algo que realmente te apetezca. Ya no recuerdas cuándo fue la última vez que te reíste a carcajadas como lo hacen los niños y sientes que falta algo en tu vida. No logras recordar con qué cosas disfrutabas. Buscas algo sin saber lo qué es.

Los días y los meses pasan. También pasan los años. Tú te sientes estancada y cada día, estás más alejada de tu vida ideal.

Todos los años soplabas las velas de la tarta pidiendo un deseo, creías en las hadas y en el poder de los sueños. Ahora ya no sabes qué debes creer.

No te imaginabas que la vida sería así.

¿Quién soy?

Laura

Soy Laura y nací en 1976 en Madrid, donde vivo. Dicen que siempre fui una niña buena y a lo largo de los años, fui construyendo una vida en base a lo que creía que era lo correcto en cada momento, sin cuestionarme demasiado qué era lo mejor para mí.

Cuando en 2008 fui madre por primera vez de mi hijo, un terremoto de emociones me sacudió por dentro. Las incoherencias entre lo que yo sentía y pensaba y en cómo actuaba se hicieron mucho más evidentes. Sin embargo, en ese momento no supe hacer caso a mis sentimientos y mi vida siguió sin hacer grandes cambios. Casi tres años después, en 2011, nació mi hija y aunque, el mismo terremoto volvió a pasar por mi interior, de nuevo yo seguí viviendo de una manera muy parecida a la de antes de ser madre. Y el tiempo fue pasando.

Para los demás, yo lo tenía todo: una pareja con la que compartir mis alegrías y mis penas, dos hijos maravillosos y un trabajo que me permitía conciliar la vida familiar y laboral, además de poderme permitir pequeños caprichos a modo de desahogo. Sin embargo, vivía insatisfecha muy a menudo y había largas rachas en las que, en mi interior, yo no lograba sentir felicidad. Aunque, aún no me tocaba según el calendario colgado en la pared, llevaba ya unos años en plena crisis de los 40.

Entonces, en enero de 2017, en la revisión médica de todos los años, la ginecóloga me diagnosticó cáncer de pecho y todo mi mundo se desmoronó. A partir de ese momento, todo aquello que creía doloroso, comenzó a resultar realmente insoportable.

Con la nueva conciencia de que todos tenemos fecha de caducidad, comencé un proceso de trabajo personal con la intención de conocerme a mí misma, saber quién soy y qué es lo que yo quiero, explorando lo que me gusta. Sabiendo que ahora soy la única responsable de mi vida.

Creo en el poder de la Naturaleza, de los minerales y las plantas para sanar, no solo nuestro cuerpo sino también nuestro corazón y he probado algunas terapias poco convencionales como sesiones de Reiki, tratamientos hipertérmicos, bioneuroemoción y regresiones e hipnosis.

La ilusión de aprender cosas nuevas me ha llevado a hacer cursos sobre nutrición consciente y temas relacionados con la energía, como los Registros Akáshicos y el Reiki. Conectar conmigo despertó en mí el deseo de estudiar la naturaleza femenina para continuar con formaciones de Respiración Ovárica, autodiagnóstico menstrual y sexualidad femenina.

Sólo he avanzado un poco del punto de partida. Lo suficiente para comprender que aún tengo mucho recorrido por delante.

Ser consciente de la distancia que separa la mujer que quiero llegar a ser de la mujer que soy ahora me ha paralizado muchas veces. Sin embargo, una de las lecciones más valiosas que he aprendido a lo largo de los años es que si tú no haces nada, seguramente no suceda nada.

Atrévete a soñar una vida mejor y a desearla con todas tus fuerzas. Después, empieza a crear esa vida con tus decisiones. Porque los sueños solo se convierten en realidad pasando a la acción.

Desde aquí, nace Mujer Amapola para compartir todo lo que voy descubriendo en mi camino y que puede ayudarte a conectarte contigo, con tus necesidades y tus deseos, a responsabilizarte de ti misma y así, poder crear la vida que mereces.

«Quizá hay que tratar de vivir y luego reflexionar sobre lo que has vivido, y no al revés. Todo tiene su momento, como estas flores. Hoy están abiertas y mañana, quizá marchitas”.
Mujeres que compran flores. Vanesa Monfort

firma Laura