Regálate flores y quiérete a ti misma

Hace un par de años me compré un jarrón y, aunque no siempre lo consigo, a intento tener flores en casa a menudo. Suelo ir a un invernadero que hay cerca de mi casa, donde tienen todo tipo de plantas y flores y me pierdo un buen rato mirando por allí. Como no soy ninguna entendida, decido qué flores llevarme eligiendo las que me parecen más bonitas. También compro rosas sueltas de diferentes colores en pequeñas floristerías de barrio o, a veces, se las encargo a mi padre y a él le gusta regalármelas.

Regalar flores a alguien es una bonita manera de expresarle tu amor. Es muy probable que hayas felicitado a tu madre o a alguna amiga con un ramo de flores en alguna ocasión. Pero, ¿te has regalado flores a ti misma alguna vez?

Quiérete a ti misma

Históricamente, las mujeres no hemos tenido ningún protagonismo social. Se nos ha enseñado que nuestro papel principal es atender a los demás, incluso dejando de lado nuestras propias necesidades y deseos.

A lo largo de los años, te han etiquetado como hija, esposa, madre, compañera, amiga, y se te ha olvidado que, antes de todo eso, eres mujer.

Revisa la lista de tus prioridades, ¿en qué lugar apareces?

Aprende a tenerte en cuenta y a quererte. Es muy difícil que los demás te respeten si tú no lo haces primero.

El primer paso para quererte es aceptar tu cuerpo tal y como es.

Acepta tu cuerpo y ámalo como es

«Una de las cosas más radicales que una mujer puede hacer es amar su cuerpo».

Eve Ensler

¿Dedicas tiempo a cuidar tu cuerpo? ¿Reconoces su belleza natural? ¿Eres muy crítica con tu apariencia física? ¿Cómo te sientes cuando los demás te ven con poca ropa?

Con frecuencia, te juzgas como mujer según el tamaño, tu estatura y la forma de tu cuerpo, como si solo hubiera un único ideal de belleza y conducta.

Continuamente, en los medios de comunicación aparecen imágenes de cuerpos jóvenes y perfectos. Si aceptas que éste es el modelo de cuerpo femenino que has de a alcanzar, fácilmente creerás que no estás a su altura y surgirán en ti inseguridades y complejos. Tras las comparaciones, sentirás el deseo de ocultar las partes de tu cuerpo que no son como imaginas que deberían ser. De esta manera, tu cuerpo se convierte en tu prisión.

Por otro lado, las mujeres que se encuentran al otro lado de estos cuerpos perfectos tampoco lo tienen fácil. Algunas han denunciado la presión a las que se les somete para mantener siempre una imagen que representa un modelo de belleza inalcanzable, y se han atrevido a mostrarse sin filtros.

Para empezar, debes saber que los retratos a los que a veces anhelas parecerte son, en muchos casos, fotos modificadas por ordenador y, por tanto, son irreales.

A continuación, te enseño un vídeo en el que se muestra un experimento que se hizo con mujeres que participaron en una sesión fotográfica como si fueran modelos profesionales y en la que, después, retocaron las fotos con Photoshop, corrigiendo todos sus defectos. Al contrario de lo que pudiera parecer al principio, estas mujeres no estuvieron contentas con el resultado final de estas imágenes retocadas que mostraban cuerpos y facciones perfectas, pero que no eran las suyas. Sin sus “imperfecciones”, ellas no se reconocieron a sí mismas porque no sentían que eran ellas realmente. Puedes verlo aquí.

Tu cuerpo es mucho más que tu apariencia física

En tu cuerpo no hay ningún “tiene que ser”. No importa su tamaño, su forma o los años que tenga. Lo importante es si te conecta con tu alma, con el corazón y con el placer. ¿Tu cuerpo está feliz y alegre? ¿Puede moverse y bailar libremente, a su manera?

Deja de observar tu cuerpo y empieza a disfrutar con él.

El cuerpo es tu vehículo en esta vida. Su finalidad es proteger, contener y apoyar tu esencia. A través de tu cuerpo experimentas la alegría y la tristeza y te permite expresar tus sentimientos mediante el baile, las lágrimas o los suspiros. Tu cuerpo es el reflejo de la historia de tu vida.

Es normal que quieras mantenerte sana y fuerte y que quieras alimentar tu cuerpo lo mejor que puedas. Valora tu cuerpo más por su vitalidad que por cualquier detalle de su aspecto. Esto no significa que rechaces a nadie ni nada por ser hermoso, sólo que amplíes tu mirada para dar cabida a otros cuerpos con formas diferentes. La Naturaleza también se manifiesta de diversas formas y colores según los países, las regiones y las estaciones del año. Al igual que no hay una sola clase de árbol ni un solo canto de pájaro, no puede haber una sola clase de mujer ni puede haber un solo tipo de piel, de pecho o de cadera.

Pocas mujeres escapamos a la presión del peso en algún momento de nuestra vida. A pesar de que muchas mujeres, principalmente jóvenes, sufren trastornos alimenticios, estos no son la mayoría de los casos. Es más probable que la razón principal de que seas gorda o delgada, alta o baja, con mucho o poco pecho, es porque también lo fueron tu madre y tus abuelas (y tu padre y tus abuelos). La herencia de las características de tu apariencia física de tu familia es una forma más de unión con tus ancestros. Al juzgarte por esto, perpetúas la cadena de generaciones de mujeres angustiadas con su cuerpo y destruyes tu orgullo de pertenencia a tu linaje femenino.

Emplear tu energía en preocuparte por la cantidad de calorías de cada alimento y por el peso que indica la báscula, te impide que puedas centrar tu atención en otras cosas verdaderamente importantes para ti y para la sociedad.

Tú sola no puedes conseguir que los que te rodean adquieran más conciencia en este tema. Pero sí puedes cambiar tu propia actitud hacia ti misma no tratando de ajustarte a unos estándares rígidos y aceptando tu cuerpo tal y como es.

Un cuerpo perfecto no te va a dar la felicidad. La felicidad y el derecho al placer de los cuerpos femeninos no están reservados sólo a las mujeres que se ajusten a unas formas o edad determinados.

¿Quieres pasarte la vida dejando que otros juzguen tu cuerpo y lo consideren feo?

Cómo amar tu cuerpo

Al juzgar tu cuerpo, pierdes la conexión instintiva con él y te genera inseguridad. Normalmente, tú eres la más dura contigo. La imagen que tú tienes de ti no suele coincidir con la que tienen los demás de ti misma. Incluso mujeres que son admiradas por su belleza, se sienten inseguras con sus cuerpos. El hijo de Audrey Hepburn cuenta en su biografía que la actriz pensaba que tenía la nariz demasiado grande, los pies enormes, que era demasiado delgada y que no tenía casi pecho. Sin embargo, ella marcó una época y fue considerada un icono de elegancia, que aún se mantiene en la actualidad.

No dejes que te impongan cánones de belleza externos e inalcanzables. En vez de mirar alrededor y tratar de ser otra cosa, siéntete cómoda en tu cuerpo y saca lo mejor de ti misma. ¿Qué es lo que más te gusta de ti?

A veces, cuando llevas muchos años fijándote sólo en aquellas partes que consideras feas, no es fácil empezar a querer de nuevo tu cuerpo.

Si al principio te resulta difícil mimarlo, al menos, deja de herirlo e insultarlo. Maltratas tu cuerpo cuando lo consideras feo o inapropiado solo porque su belleza no está alineada con la moda actual, que además cambia a lo largo de las épocas. Te dices cosas que no te atreverías a decirle a una amiga, te hablas con rabia y con tristeza.

Conoces poco tu cuerpo. ¿Sabes cuántos lunares tienes? Yo, a veces, me sorprendo con alguna nueva marca en mi piel que desconozco desde cuándo lleva ahí.

Te invito a que hagas un ejercicio muy potente: ponte delante de un espejo y mírate desnuda. Si no puedes comenzar mirando tu cuerpo desnudo, mira tu cara y la profundidad de tus ojos, ¿qué te quieren decir?

Cada día te miras en el espejo, pero no te ves a ti. Empieza a mirarte con más respeto y más cariño. Al mirarte desnuda, reconócete a ti misma en él, en tus estrías, tus arrugas, tus varices y tu celulitis. Tus cicatrices son parte de ti, de tu vida y de tu historia. Tus defectos también te hacen única.

Sonríe y dile cosas bonitas a tu imagen. Puede que te suene falso y no te salga de manera natural. Finge hasta que lo consigas. Se trata de que consigas seguridad en ti misma para aceptarte y que empieces a sentirlo de verdad.

Reconcíliate con tu cuerpo. Valórate por lo que eres, no por lo que pareces. Tú eres mucho más de lo que puedes ver en tu imagen reflejada en el espejo.

Sé el mejor ejemplo para las niñas que te rodean

Las niñas pequeñas aún no sienten el juicio hacia ellas mismas de manera continua. Saben que son perfectas como son. Aunque lo hayas olvidado, cuando eras pequeña, tú también te mirabas al espejo y te sonreías. Mi hija de 8 años me lo recuerda a menudo porque le encanta mirarse en el espejo. Muchos días, nos hace dibujos y nos deja notas preciosas por la casa diciéndonos lo mucho que nos quiere. Lo maravilloso de esto es que también se escribe notas para ella porque tiene muy claro que se quiere. Yo las voy guardando en la cartera o en mis libros para que, al ver las notas de nuevo, me ayude a mí a quererme un poco más.

Hace tiempo vi un vídeo en el que, se preguntaba, por separado, a un grupo de adultos y a un grupo de niños, qué cambiarían si pudieran cambiar algo de su cuerpo. Todos los adultos contestaron con respuestas relativas a alguna parte de su anatomía, como la nariz o la altura. Ante la misma pregunta, algunos niños respondieron que no querían cambiar nada, mientras que otros, sin embargo, sí deseaban hacer modificaciones, pero no como los de los adultos, sino algo mucho más original, como tener alas o cola de sirena.

Si pudieras cambiar una sola parte de tu cuerpo, ¿qué cambiarías?

Si tienes hijas, tú eres el modelo que más influye en ella. Muéstrale que te respetas y que cuidas tu cuerpo para que esté sano, sin importarte si estás gorda o delgada.

Si a tu alrededor hay niñas pequeñas, evita juzgar tu cuerpo y el de otras mujeres delante de ellas. Esto les ayudará a crecer con una idea saludable de sus cuerpos. Enséñales que todos los cuerpos son perfectos como son y que nunca deberían sentir vergüenza por su apariencia física.

Tampoco opines sobre los cuerpos de las niñas. Cuando desees decirles algo bonito, destaca sus otras cualidades, más allá de su aspecto. Puedes decirles que son valientes, divertidas, listas, creativas, luchadoras, fuertes y no, únicamente, que son muy guapas. Aunque tu intención sea buena, si desde pequeñas lo que más escuchan que se valoran de ellas es lo guapas que son, de adultas puede costarles dejar de identificarse solo con su apariencia física para intentar ser todo lo demás que también son.

Cuídate y dedícate tiempo a ti misma

Seguramente seas muy buena cuidando y nutriendo a los demás y es probable que les dediques la mayor parte de tu tiempo y de tu energía. Pero, ¿cómo te cuidas a ti? ¿Te dedicas un rato cada día?, ¿Cómo te sientes cuando lo haces?

Es fundamental que busques pequeños espacios para ti. Date el permiso de estar sola para poder luego compartir más y mejor con los que quieres. Quizá necesites levantarte antes o acostarte más tarde para poder estar sola y crear rituales que te ayuden a conectar contigo misma y a sentirte bien.

Es tu responsabilidad descubrir qué le hace bien a tu cuerpo. Siéntete libre de elegir lo mejor para ti. Permítete pequeños placeres sin sentirte culpable. En la medida que te des a ti misma, podrás dar a los demás. Si tú te encuentras vacía y agotada no tendrás nada que dar a los demás. Busca el equilibrio entre darte a ti misma y darte a los otros.

Mientras tú no seas una prioridad para ti misma, no te resultará fácil encontrar el tiempo para cuidarte: para hacer ejercicio, ir a la peluquería, comprarte ropa bonita, sentarte a leer en un banco mientras te da el sol. A veces, es solo cuestión de 10 minutos adicionales en la ducha para sentir de manera consciente cómo cae el agua sobre tu cuerpo y después, hidratar tu piel con aceites y darte un pequeño masaje en los pies.

No necesitas permiso para dedicarte a ti.

Casi sin darte cuenta, en ocasiones te descubres pidiendo permiso para ser o actuar de determinada manera. Simplemente hazlo. No necesitas la aprobación de los demás para ser como tú quieras ser.

Es normal que desees que los demás te valoren y aprueben. El problema viene cuando antepones la opinión de las otras personas a la tuya propia y la das por buena negando tus verdaderos sentimientos. No hay opiniones buenas o malas, mejores o peores. Solo hay formas de actuar que resuenan más con una u otra persona. Encuentra tu propia voz y atrévete a serle fiel, aunque no siempre coincidas con los demás.

“Alza tus palabras, no tu voz. Es la lluvia la que hace crecer las flores, no los truenos”.

Rumi

Encuentra tu propia voz y atrévete a serle fiel, aunque no siempre coincidas con los demás. Quiérete a ti misma ¿Recuerdas aquel anuncio de televisión de una marca de cosméticos en el que las mujeres presumían de pelo diciendo “Porque yo lo valgo”? Regálate unas flores… porque tú lo vales. No te hace falta ningún otro motivo.

Cuéntame, ¿compras flores para ti? ¿Cuáles son las flores que más te gustan?

Te espero en comentarios.

Un abrazo,

firma Laura

P.D. Antes de terminar, quiero ser sincera contigo. Mi intención es transmitirte aquello en lo que creo de corazón. Sin embargo, no siempre soy capaz de vivir conforme a ello, a veces sólo se queda en mi cabeza. Al principio, te he contado cómo compro flores para mí, y es verdad. Sin embargo, no en todas las ocasiones consigo amarme a mí misma como soy. Quiero compartir contigo lo que solo soy a veces y lo que espero llegar a ser siempre. Mientras escribía, me acordaba de una famosa bloguera vegana a la que descubrieron comiendo pescado hace unos meses y yo también me he sentido un poco impostora. Soy una mujer como tú, y aún tengo inseguridades y miedos, que intento superar poniendo un poco de orden en mis pensamientos.

“Al pasar el tiempo despertarás
y descubrirás cientos de rosas a tu alrededor
Hoy la luna y mañana el sol
Y tú sin saber aún quién eres
Desde el país donde mueren las flores
Dime que aún creerás en mí.”  

Jardín de rosas. Duncan Dhu

Bibliografía

4 comentarios en “Regálate flores y quiérete a ti misma”

  1. Gracias Laura por estas palabras dulces, autenticas y llenas de amabilidad con una misma. Una de mis maneras de ser amable conmigo misma es sonreirme a mi misma, mirarme a los ojos frente al espejo y decirles cosas bonitas a mis ojos y a mi…lo que veo, lo que siento al mirarme, agradecimiento a la vida, gracias, gracias, gracias, Susie

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  2. Gracias Susie. De ti fue quién aprendí eso tan importante que es ser amable conmigo misma. Un cambio en fundamental en la forma de pensar para aprender a quererse. Un fuerte abrazo

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  3. Hola Laura. Me parece una idea genial la de regalarse flores a una misma. Yo lo voy a hacer esta misma tarde. Muchas gracias por tu inspiración. Besos

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    • Hola Miriam. Me alegro mucho que te haya inspirado. Es estupendo tener flores en casa que te ayuden a recordar lo bonito de la vida.
      Un abrazo,
      Laura

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