Conoce el propósito de la ira para transformarla

No es ningún secreto que me quedo enganchada en las emociones. Casi siempre, eran la tristeza y el miedo, pero he pasado de pantalla, como cuando mi hijo juega a la Play. Lo que siento ahora es ira y quiero conocer su propósito para transformarla.

Mi vida está dividida por bloques. Me la imagino como si fuera el resultado de aplicar uno de estos métodos de organización que se utilizan para trabajar o para cocinar, tipo batchcooking, No dudo de la eficacia del método, pero siento ira cuando en mi agenda hay pocos bloques relajados y divertidos. Me enfado, me quedo sin energía y me aburro.

He vuelto al trabajo presencial y voy a la oficina la mitad de los días de la semana. Esto supone un esfuerzo extra en la organización de los bloques, la logística familiar, los menús de las comidas y las cenas y tener siempre caldo en la nevera. Me angustia la sensación de vivir a contrarreloj. Voy corriendo a todos los sitios y, aun así, siempre llego justa a todos los sitios (por no confesar que llego tarde). 

conoce el propósito de la ira para transformarla

Aferrarse a la ira es como coger un carbón caliente con la intención de arrojarlo a otra persona. Eres tú quien se quema.

Buddha

Sekhmet, la diosa de la ira

Me encantan los oráculos de cartas y como los Reyes Magos no me trajeron uno, me he autorregalado el oráculo de lo Divino Femenino de Megan Watterson, por recomendación de Anabel 13 lunas. Para el próximo año recordaré que los demás, incluidos los Reyes Magos, no saben telepáticamente lo que deseo y que si quiero algo no puedo esperar a que los otros lo adivinen. Tengo que aprender a decir lo que quiero.

Estos oráculos de cartas no se usan para predecir el futuro, sino para recibir pistas y señales de dónde nos encontramos y hacia dónde es mejor que vayamos. El oráculo de lo Divino Femenino es una joya con 53 cartas con imágenes de diosas, santas y místicas y un libro con indicaciones para entender cada carta y los mensajes que contienen.

Muchas mañanas saco una carta y pido un mensaje. Una de las cartas que más me sale es la de la diosa Sekhmet. Sekhmet fue una diosa guerrera egipcia, hija del Dios Sol Ra, que se representa con cabeza de leona y cuerpo de mujer y personifica la ira sagrada que nos protege y le recuerda al mundo la fuerza pura del poder femenino. Aquí dejo lo que dice la carta de Sekhmet:

La furia sagrada, la ira divina y la agresión positiva son estados del ser y aspectos del divino femenino, que busca justicia para la Tierra y para los que no pueden defenderse a sí mismos. Lo femenino lleva demasiado tiempo separado de la furia y de la ira.

¿Qué mensaje tiene Sekhmet para mí?

Conoce el propósito de la ira para transformarla

Hasta ahora, la ira no estaba dentro de mi rango emocional. La asocio con Hulk y con las películas de Marvel, así que creo que no va conmigo. La rechazo, pero la realidad es que siento ira a diario y me la aguanto.

Me la aguanto porque temo expresar mi ira directamente contra lo que creo que es injusto. Evito cualquier tipo de confrontación directa, incluso cuando únicamente supone expresar una opinión diferente a la de otra persona, por miedo a que se enfade conmigo.

No sé qué hacer con mi ira cuando me lleva a un lugar que no me gusta: entro un estado de ansiedad y frustración, protesto por todo, intento manipular a mis hijos para que hagan lo que yo quiero o me desbordo completamente y disparo contra todo lo que se mueve, como una pistolera en el Oeste. Creo que nos pasa a muchas mujeres, no sabemos manejar nuestra ira.

La ira es una emoción esencial y tiene un propósito: actuar en nombre de lo que rompe nuestro corazón o nos encoleriza para mejorar nuestras vidas y recuperar nuestro poder personal. Nos hace saber que podemos plantar cara a las injusticias con nuestra propia fuerza.

El desafío es transformar esa ira para que pase de ser pura emoción a ser una acción consciente. Para que actuemos con convicción y con amor, para que creemos las fronteras saludables que necesitamos para que no vuelvan a hacernos daño o para que podamos liberarnos de un patrón destructivo al que es hora de ponerle fin.

La ira nos ayuda a ayuda a pasar de sentirnos indefensas a actuar para lograr un propósito.

conoce el propósito de la ira para transformarla

Dar voz a la ira

Mi ira se multiplica por mil cuando estoy cansada. La peor versión de mí se asoma a eso de las ocho de la tarde de lunes a viernes.  Sé que necesito bajar el ritmo y no ir siempre al límite para no sentir esa rabia destructiva sin propósito.

Ya renuncié a ser una superwoman para no vivir estresada. Sin embargo, he seguido cumpliendo con todas mis obligaciones como mujer y madre trabajadora, en aras de una conciliación que no existe. No me siento más realizada ni mejor, así que me pregunto ¿a qué renuncié para vivir más tranquila? Dije que no a los espacios para relajarme y disfrutar y esta respuesta enciende mi ira. Sigo haciendo lo mismo que cuando iba al colegio, primero hacía los deberes y solo si después me sobraba tiempo, jugaba un rato. Pero ya no quiero quedarme sin la parte divertida.

Para divertirme necesito no llegar al límite de mi capacidad. No quiero meditar para que mi mente baje el ritmo, lo que quiero es no llegar a ese estado de aceleramiento, estrés y cansancio. No se trata de ponerme tiritas sino de no herirme.

Una amiga me contó que se pone una alarma en el móvil para parar 10 minutos en la mitad del día, tumbarse en el sofá y cerrar los ojos. Hay días que yo también necesito un respiro: una canción de Manuel Carrasco, un desayuno acompañada, un rato sentada al sol, una reunión de mujeres, un abrazo y unas palabras de consuelo. Me río, me siento entendida y recuerdo que no estoy sola. Conecto conmigo misma para coger aire. Mi ira se calma. Descanso cuando estoy cansada, pero no me doy por vencida. Escribo.

La voz de la indignación honesta es la voz de Dios

William Blake

Mi propósito al escribir

Creo en muchas cosas, sobre todo en aquellas que no se ven ni se perciben con los sentidos. Antes identificaba esto con la Fe. Por eso, escribir en el blog suponía un acto de Fe: escribo creyendo que me llevará a algún lugar bonito, pero sin tener ninguna evidencia. Así funciona: no tenemos nada, pero, aun así, debemos empezar.

Hace un tiempo descubrí la definición de Fe de Emilio Carrillo, que él interpreta como confianza, compromiso y perseverancia. Entendí que la Fe no se trataba solo de creer en algo, sino que también hay que cultivarlo y ser constante con aquello en lo que crees. Como cuando cuidas un jardín para que florezcan las flores.

No me cuesta tener fe en los demás, pero nunca he tenido demasiada fe en mí. Por primera vez, me gusta cómo me veo y lo que hago. Creo que puedo y que soy capaz. Escribo.

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.

Aristóteles

Por qué siento ira: Balance del mes de febrero

Ha pasado un mes desde la última entrada en el blog y lo que puedes ver es este artículo nuevo. Sin embargo, he pasado muchos ratos trabajando en la página web: MujerAmapola tiene un nuevo logo y un nuevo diseño del blog, he revisado los textos ya publicados con análisis de palabras SEO, he añadido enlaces y he enviado mails para darle más visibilidad.

En las películas esta parte que no se ve se resume en una escena de dos minutos en la que se ve a los protagonistas trabajar para poner en marcha su proyecto, mientras suena música de fondo para que todo parezca divertido y fácil. Pero en realidad, no es fácil y supone muchos ratos entre bloques a costa de olvidarme de la parte divertida.

Sí, avanzo, pero a veces, no soporto la lentitud de los procesos. Siento ira y esta ira me empuja a cumplir mi propósito.

Transformar la ira en energía creativa

Sigo conociéndome y entendiendo mis emociones. Escribir sobre lo que siento me ayuda. Sé que mi seguridad emocional pasa por desarrollar mi poder personal, madurar y hacerme responsable de mí misma sin ceder mi poder a los demás.

La vida no es como la esperaba. Reconocerlo me da rabia y me enfado con todo y con todos. Aún me cuesta aceptar que mi vida no es perfecta y que no me gustan muchas cosas.

Pero la vida también está llena de personas, experiencias y cosas bonitas y no quiero quedarme atascada en la ira. Quiero transformarla en energía creativa y utilizarla con un propósito: que mi ira me dirija para cambiar lo que no me gusta y crear una vida en la que quepa el disfrute y el gozo.

Ahora es tu turno:

  • ¿Te permites sentir rabia?
  • ¿Sabes cuál es el propósito de tu ira?

Como siempre, me encuentras al otro lado de la pantalla.❤

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¿Caminamos juntas?

Un abrazo,

firma Laura

Soy de los que nunca creen
De los que apuestan por otros
A veces me cuesta verme
Cierro mi propio cerrojo

Me dijeron de pequeño. Manuel Carrasco

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