Cómo la meditación puede ayudarte en momentos de crisis

Soy una meditadora intermitente desde hace años. Mi primera experiencia fue con las meditaciones guiadas de luna llena de Ananda Sananda, que enviaba todos los meses a mis lunáticas amigas por Whatsapp con la intención de que el camino de la verdad apareciera ante nosotras. Las escuchaba por la noche, ya metida en la cama, justo antes de dormir y eso es lo que conseguía a los 5 minutos, dormirme. Dicen que la meditación tiene igualmente efecto sobre tu mente a nivel subconsciente, pero el caso es que conscientemente, yo no me enteraba de mucho.

Ahora prefiero meditar sentada recién levantada por la mañana. Para ello, necesito estar mucho más presente, y por tanto para mí es más difícil. Pero una vez que consigo reconocer que mis expectativas de sentirme a tope de energía tras un rato de meditación son demasiado altas, lo cierto es que siempre me siento mejor después de meditar.

Si tienes tiempo medita 10 minutos al día. Si no tienes tiempo, medita 1 hora.

cuenco tibetano

En qué consiste meditar

A meditar solo se aprende meditando. El ejercicio más simple para meditar consiste en sentarse en un lugar tranquilo con la espalda recta, cerrar los ojos, concentrase en la respiración y dejar que los pensamientos pasen de largo.

Antes creía que meditar implicaba evadirse de la realidad, algo que me servía para apartarme del mundo real sin hacer nada. Ahora sé que meditar supone justo lo contrario.

Meditar significa contemplar de manera consciente. Pero ¿qué es lo que contemplas cuando meditas?

Cuando entras en estado meditativo, contemplas la verdad a través de la presencia. ¿Qué significa esto? Significa que eres capaz de observar lo que sucede en tu vida y tus pensamientos como si fueras el espectador de una película y que decides distanciarte de ellos. Cuando medito, me doy cuenta de que en la cartelera de mi cine mental predominan las películas del estilo «drama de después de comer de Antena 3«. Ahora he decidido pasar al ciclo de los musicales, empezando por La, la, Land, que por algo es mi película favorita.

¿Qué es la meditación? Es cuando te vacías y dejas que el universo entre en ti.

Yogi Bhajan.

Beneficios de la meditación

Es natural que estés pensando todo el tiempo. Parar este proceso de pensamiento es casi imposible. Con la meditación lo que se pretende es disminuir esta tendencia y conseguir que al menos no sea tan frenética.

Los beneficios de la meditación están avalados científicamente. Numerosos estudios han demostrado que meditar con frecuencia puede llevar a una vida más feliz, independientemente de cuáles sean tus circunstancias. Te cuento algunos:

Relaja tu mente.

Tus pensamientos no desaparecen, pero van a otro ritmo. No se pelean por aparecer ni se pisan, solamente aparecen. Por eso, es más fácil observarlos, como si fueran nubes que pasan el cielo, que vienen y después, se van.

Te hace consciente sobre cómo funciona tu forma de pensar.

Meditar te ayudará a reflexionar sobre cómo te comunicas contigo misma. ¿Cuál es tu patrón de pensamiento? ¿Qué hace que se dispare? Los pensamientos que se repiten constantemente en tu cabeza nunca son los que te ayudan a sentirte bien contigo misma. Suelen ser otros del estilo “no sé hacerlo”, “mi vida es un desastre”, “otra vez me he equivocado”. Esos que no se van de la cabeza y que generan en ti una sensación de malestar continua por no llegar a nada. Al hacerte consciente de tu forma de pensar inconsciente, podrás empezar a cambiarla.

Te facilita la toma de decisiones difíciles.

Con la meditación no desaparecen tus problemas. Sin embargo, al sentarte a meditar unos minutos cada día, podrás encontrar la calma necesaria para actuar y tomar decisiones que tal vez resulten difíciles y dolorosas, pero que son necesarias para ayudarte a salir de una situación estresante.

Ayuda a estabilizarte en medio de las tormentas emocionales.

Meditar puede ayudarte a superar cualquier situación. En los momentos de crisis, ansiedad o enfermedad te ayudará a dar paz a tu mente, estabilizarte y darte equilibrio emocional. Por eso, a pesar de que al meditar puede parecer que no estás logrando ningún objetivo en particular, meditar puede ayudarte a conseguir las metas que te propongas.

La meditación trae sabiduría, se lleva la ignorancia. Identifica bien lo que te hace progresar y lo que te detiene, y elige el camino que lleva a la sabiduría.

Buda

¿Cuánto tiempo es aconsejable meditar?

Aunque no existe ninguna regla sobre cuánto tiempo meditar, empieza con 10 minutos cada día. Si pasado este tiempo, te empiezas a preocupar porque tienes la ropa de la lavadora sin tender o porque ya es la hora de levantarse de tus hijos, es mejor que lo dejes.

10 minutos de meditación y respiración consciente pueden hacer maravillas para devolverte a un estado de equilibrio, tranquilizar tu mente y restaurar la calma. Estos pequeños momentos de calma pueden ser lo suficientemente gratificantes para ti para que sigas meditando.

Lo ideal es que te sientas a gusto con esta “actividad” para que logres integrarla en tu rutina diaria, de manera que puedas practicarla de manera regular. Es mejor no forzar las cosas, ya que cuanto más te esfuerzas en hacer algo, más difícil se vuelve.

En realidad, la meditación es como un entrenamiento para la mente. Pero es mucho más difícil de entrenar que el cuerpo, ya que sus resistencias son mucho más sutiles de captar.  Además, ningún entrenador podrá ayudarte a corregir la postura, sólo tú puedes encontrar el mejor camino para ti.

Cuando llegue el día en el que hayas (hayamos) adquirido bastante más práctica, los expertos yoguis sugieren meditar sin reloj, confiando en que meditarás el tiempo óptimo sin perder el autobús.

Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobras conciencia de que estás reconectándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que te conviene o no te conviene.

Deepak Chopra

Otras formas de meditar

Al hablar de meditación, normalmente te imaginas a una persona sentada con las piernas cruzadas y los dedos juntos. Por eso, quizá creas que eso de la meditación no es para ti.

Lo que de verdad persigue la meditación es entrar dentro de ti y estar contigo en silencio.

Si quieres probar sentada como un monje budista con los ojos cerrados, adelante.

Si no, puedes probar otras formas de meditación. Solo se trata de que encuentres la que más se adapte a ti.

Para mí, escribir es una forma de meditar. El ritual que creo en mí y a mi alrededor cuando voy a escribir es parecido a cuando medito. Para escribir he de estar en silencio, a veces enciendo una vela, y siempre necesito estar en completa presencia para poner palabras a mis pensamientos. Cuando leo mis pensamientos escritos, como si fueran un ente propio, independientes a mí, fuera de mi cabeza, parecen más inofensivos a cuando giran sin parar dentro. Entonces, pierden intensidad y su poder, muchas veces paralizante, sobre mí.

Medita mientras tejes una bufanda, haces punto de cruz o pintas mandalas. Cualquier trabajo manual que requiera que te concentres únicamente en esa tarea y a la que te dediques en exclusiva durante un rato te servirá. Y libérate de la creencia de que las mujeres somos multitarea.

También puedes meditar de otras maneras más activas, como haciendo ejercicio o caminando por la Naturaleza. Tengo una amiga, que es entrenadora personal de Pilates, a la que no le va nada meditar. Lo ha intentado, pero dice que le parece aburrido y que no le encuentra ninguna gracia. Es normal. Ella acalla su mente cuando hace Pilates. La actividad física genera en el cerebro de las personas deportistas un efecto igual de beneficioso, aunque diferente, al que se consigue con la meditación. Yo también noto los efectos positivos en mi estado de ánimo cuando realizo algún ejercicio físico, a pesar de que con el deporte soy bastante más intermitente que con la meditación.

mandala de colores

Si quieres mejorar, prepárate a ser considerado insensato y necio en lo que atañe a las cosas externas.

Epícteto. El Enquiridión

Meditar para estar Divina de la mente

La meditación puede transformar tu vida. Puede que te parezca exagerado, pero eso fue lo que le pasó a Ana García del Barrio, de Divina de la Mente. Descubrí Divina de la Mente hace muy poco por una de esas casualidades (o señales) de la vida y desde entonces, me enamoré de sus podcasts. Con ellos, Ana te ayuda a reflexionar sobre cómo conseguir que tu vida sea extraordinaria.

Ana es una madrileña que lo dejó todo y se fue a Australia a empezar de cero, con una historia de esas con las que alguna vez todas hemos soñado. Sin embargo, las cosas no salieron como ella había planeado. Como ocurre casi siempre en la vida. Y entonces, ella decidió reinventarse.

¿Cómo consiguió dar un rumbo a su vida? Ana no logró el cambio que buscaba cuando se fue a vivir a Australia. Ana logró su verdadera transformación cuando cambió su mente.

Cuando la meditación entró a formar parte de su vida, comenzó a realizar cambios en su vida real. Ana se formó, y sigue formándose, como profesora de meditación y de yoga y abrió su blog. Ahora publica sus podcasts, ofrece sesiones individuales de coach, imparte talleres en empresas, y además, va a publicar su primer libro. Todo esto mientras en su vida han seguido pasando cosas normales, imprevistos y cambios de planes. Porque su vida no es perfecta, sigue siendo una mujer con problemas cotidianos, pero que logra afrontarlos con la serenidad que necesita gracias a la meditación.

Solemos idealizar los procesos de transformación personales. Creemos que, para las demás, el camino siempre ha sido de rosas, y que somos nosotras a las que se nos presentan todas las dificultades del mundo para que no logremos materializar nuestro cambio. Historias como la de Ana demuestran que esto no es así. Por eso, me encanta. Te recomiendo que la conozcas un poco más en Divina de la mente. Aquí te dejo un enlace a su web.

Ana García del Barrio
Ana García del Barrio. Fuente: Divina de la Mente

Es bastante probable que te inquietes y pierdas la calma cuando algún aspecto de tu vida se descontrola. Especialmente en esas ocasiones en las que tu mente no deja de dar vueltas queriendo tener las cosas bajo control, la meditación puede ayudarte.

Con todo lo que está pasando este último año, ya te habrás dado cuenta de que, lo cierto es que puedes controlar bastante poco lo que sucede en el exterior. Por eso, cuando la realidad externa se quiebra, necesitamos recuperarnos desde nuestro yo interno.

Esto no es algo fácil porque estamos acostumbradas a agarrarnos a lo de fuera para sentir la firmeza para seguir: trabajo, pareja o entorno.

La meditación no es magia. Como todo, requiere práctica. Un día y otro, y otro más. Unos días serán mejores que otros. Pero si persistes, percibirás cómo el tono de tu mente se suaviza y cómo lo que suceda a tu alrededor dejará de ir teniendo tanta influencia sobre ti.

  • Y tú, ¿meditas de manera regular?
  • ¿Has podido comprobar en ti misma los beneficios de la meditación?

Como siempre, te espero en comentarios.

Un abrazo,

firma Laura

Si me está fallando la meditación

A menudo estallo y tengo vértigos

Si lo intento y tú nunca recibes la señal

Terriblemente cruel. Leiva

Bibliografía

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