Cómo mantener los buenos hábitos en verano

Una de mis actividades favoritas en verano es mirar el cielo y ver las nubes. Recuerdo cómo, de niña, me pasaba el viaje al pueblo mirando por la ventana del coche y veía las nubes, moviéndose lentamente empujadas por el viento e imaginaba formas, que iban cambiando en el mismo instante en el que se dibujaban en el cielo. Aún hoy en día, en los soleados días de verano, me sigue fascinando observar las nubes altas, blancas, ligeras y esponjosas, que supongo que son suaves como las caricias de mis hijos.

Los que vivimos en la ciudad no sabemos mirar el cielo y predecir la lluvia, como hacen todavía los abuelos de los pueblos, así que, en esos días de cielos despejados, en ocasiones, las tormentas de verano nos pillan desprevenidas en chanclas y tirantes. Entonces, las nubes se vuelven grises, espesas y bajas, como si fueran el preludio de un invierno al que todavía le faltan meses para irrumpir en nuestras vidas.

Cielo nublado

Un cielo sin nubes es una pradera sin flores, un mar sin velas.

Henry David Thoreau

Crea hábitos que te hagan sentir bien durante todo el año

En verano, mis pensamientos son como esas nubes blancas que tanto me gusta mirar, ligeros y despreocupados, que se van moviendo por el viento de los sueños.

Durante el resto del año, muchos días, mis pensamientos se parecen más a los nubarrones grises de las tormentas de verano, que amenazan con descargar su ira sobre mí y todo lo que me rodea.

Con el tiempo, he descubierto algunos hábitos que me ayudan a calmar mi mente y a sentirme más en paz con mi naturaleza cíclica. Por ello, he definido unas rutinas que hago todos los días. Te cuento algunas de las cosas que me sirven a mí:

  • Reservarme un rato de soledad.
  • Escribir en mi diario.
  • Meditar.
  • Agradecer lo que soy y lo que tengo.
  • Masajearme los pies con mi mezcla favorita de aceites esenciales.
  • Hacer algunos ejercicios para estirar mi cuerpo.
  • Bailar.
  • Cuidar mi alimentación.

Una de las cosas más atractivas del verano es la perspectiva de disponer de más tiempo libre para mí, y así, poder hacer más de esas cosas que tanto me gustan.

Paradójicamente, no siempre ocurre esto.

De manera natural, en verano, al estar de vacaciones y tener menos obligaciones, no tengo que hacer nada especial para sentirme calmada y tranquila, así que, simplemente, me voy relajando y dejo de dedicar tiempo a todo eso que durante todo el año me ayuda a mantener el equilibrio.

Y decido no hacer el esfuerzo.

Deja de intentar calmar la tormenta. Cálmate tú, la tormenta pasará

Qué ocurre cuando abandonas tus buenos hábitos

Cuando no tengo la suficiente fuerza de voluntad para ser constante con la práctica de mis hábitos saludables, ¿sabes qué empieza a ocurrir?

  • Al levantarme a la misma hora que mis hijos, desaparece el tiempo que me reservo solo para mí.
  • Al salir a comer o cenar fuera de casa más a menudo, mi alimentación se vuelve más desordenadas.
  • Al dejar mis cuadernos en la estantería sin escribir mis pensamientos en ellos, dejo de observar lo que realmente pasa por mi mente.
  • Al no realizar ejercicio físico, noto cómo me duele la espalda.

Y por un tiempo, todo sigue estando bien. Porque es verano y todo es más fácil.

Pero, entonces, llega un día en el que estalla la tormenta. Su origen no tiene que ser algo demasiado grave. Cualquier pequeño contratiempo es suficiente para que yo pierda los nervios y mi mente pierda la calma.

Porque, aunque en apariencia todo estaba bien, mientras yo dejaba de meditar, de alimentarme de forma saludable, de cuidar mi cuerpo y de escribir en mi diario, mi mente estaba al acecho y se iba haciendo fuerte, esperando el momento justo para hacer su aparición.

Somos lo que hacemos día a día, de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito.

Aristóteles

Aprovecha el verano para afianzar tus hábitos saludables

Seguro que has dicho más de una vez la frase el verano está para descansar.

Por supuesto, es normal que te apetezca tomarte unos días de respiro para desconectar de tus obligaciones y, en la medida que puedas, conectar con la Naturaleza y con las personas que más quieres.

Sin embargo, también es importante que conserves los buenos hábitos que tanto te ha costado mantener durante todo el año.

Por eso, desde la calma, puedes adaptar tus hábitos al ritmo del verano con pequeños cambios. Te doy algunas ideas:

  • Cambia tus rutinas de entrenamiento por actividades al aire libre, como pasear en bicicleta o nadar en la piscina.
  • Siéntate debajo de un árbol a escuchar el sonido de los pájaros en lugar de meditar en el salón de tu casa.
  • Pinta mandalas con acuarelas mientras agradeces por el día de hoy.

De esta manera, seguirás cuidándote mientras haces algo diferente y divertido.

Crea nuevos hábitos

Si tu caso es que llevas un tiempo queriendo introducir nuevos hábitos en tu rutina diaria pero no sabes cómo, el verano es un momento ideal para ello.

Además de descansar, puedes aprovechar para realizar pequeños cambios, que, con la práctica diaria puedas convertir en hábitos para el resto del año.

Para ello, es fundamental que, a la hora de definir un hábito, seas lo más concreta que puedas. Especifica qué, cuándo y cómo.

A modo de ejemplo, si te propones practicar más deporte, concreta qué significa esto para ti: qué tipo de actividad física vas a hacer, qué días y en qué momento del día lo vas a hacer y cómo lo vas a llevar a cabo. De esta manera, tu nuevo hábito quedaría definido así: a partir de la próxima semana, vas a hacer pilates los lunes y miércoles de 20h a 21h en el gimnasio que está dos calles más allá de tu casa.

Ya que te pones, puede que te propongas incorporar varios nuevos hábitos, como mejorar tu alimentación y la calidad de tu descanso. Solo la idea de tantos cambios en tu rutina diaria resulta abrumadora.

En lugar de abandonar, incluso antes de empezar, céntrate solo en incluir un nuevo hábito, aquel que te resulte más fácil. Comprobarás que, a medida que incluyas un nuevo hábito saludable, éste te ayudará a desencadenar otros hábitos saludables en otras áreas de tu vida.

De hecho, si comienzas a hacer más deporte, podrás comprobar cómo empezarás a dejar a un lado los alimentos menos saludables, dormirás mejor y, además, en consecuencia, serás más eficiente en tu trabajo.

Nunca cambiarás tu vida hasta que cambies algo que haces a diario. El secreto de tu éxito se encuentra en tu rutina diaria.

John C. Maxwell

Entrena tu fuerza de voluntad

Se habla de la motivación como un aspecto fundamental para fijar un hábito y es cierto que sea un factor clave al inicio. Sin embargo, con el paso del tiempo, si haces aquello que te has propuesto solo cuando estés motivada, no funcionará.

Porque el año es muy largo y las estaciones y tus circunstancias cambian. Por eso, habrá días en los que estés super motivada y te resulte sencillo mantener tus rutinas, pero, como ya sabrás por tu propia experiencia, también habrá días menos enérgicos, en los que no encuentres ningún rastro de la motivación con la que empezaste y entonces, renuncies a cumplir con lo que te habías comprometido.

Dicen que hacen falta 21 días para incorporar un nuevo hábito en tu vida.

Se basa en una regla sencilla: si algo te funciona, repítelo una y otra vez. Hazlo hasta que lo tengas interiorizado y cada día seas capaz de realizar el nuevo hábito con un esfuerzo menor.

Lleva un registro de tus avances. Al ir marcando los días del calendario con una cruz, sentirás que cada día que pasa, eres un poco más fuerte.

Si algo es prioritario para ti, hazlo a primera hora del día para asegurarte que, pase lo que pase, tú ya has cumplido con lo que te has comprometido. Además, aunque depende de cada persona, normalmente, la fuerza de voluntad va disminuyendo según pasan las horas del día, a medida que el cansancio va apareciendo.

Un río va a través de una roca, no por su fuerza, sino por su persistencia.

Jim Walkins

Entrenar tu fuerza de voluntad no es divertido. No esperes a estar motivada para hacer aquello que te propongas. 

Muchas veces tendrás que decirte a ti misma: “Lo voy a hacer, aunque no quiera”.

Sin embargo, comprobarás cómo la motivación también funciona al revés, al mirar hacia atrás. Podrás sentirte motivada al ver tu calendario tachado con los días que te has esforzado en continuar, aunque no te apeteciera.

Y cuando te sientas bien, recuerda que es porque has continuado con tus hábitos saludables.

Ahora te toca a ti:

  • ¿Qué cambio de rutina te gustaría hacer y siempre te quedas a medias?
  • ¿Qué nuevo hábito quieres incorporar a tu vida?

Como siempre, te espero en comentarios.

Un abrazo,

firma Laura

Y vuelta a empezar a derribar paredes

A no pisar más charcos

A construir más puentes

A respirar más fuerte

A buscar el sol

Entre las nubes. Revolver

Bibliografía

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.