Qué se esconde detrás de la tristeza

La tristeza va y viene de mi vida. A menudo la siento cerca de mí, como una vieja amiga con la que me siento cómoda. A veces, quiero alejarme de ella y ocultarme, pero siempre acaba encontrándome. Hay días que conozco el motivo por el que vuelve conmigo, pero otros, solo aparece a mi lado sin que sepa identificar por qué. Me pregunto para qué me sirve estar triste otra vez Desconozco qué se esconde detrás de la tristeza. Sólo sé que me siento triste. Es como si todo a mi alrededor sucediese rápido y yo me moviera muy lenta, como si me faltara la energía para ser yo. Cuando me pasa esto, me imagino dentro de una novela de Jane Austen, con mujeres melancólicas de vestidos largos y cabellos recogidos en moños con flores y me veo envuelta en ese aire nostálgico, pero sin los vestidos ni el pelo.

qué se esconde detrás de la tristeza
Libros de Jane Austen: Sentido y Sensibilidad y Orgullo y Prejuicio

Este dolor, lo único que tengo, es lo que me recuerda que sigo viva. La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida.

Elvira Sastre

No soy débil por sentirme triste

Oculto mi tristeza detrás de un enfado o de una sonrisa y hago como si no la viera porque me da vergüenza ser tan vulnerable. Creo que soy débil por sentirme triste.

No quiero aceptar que me siento triste porque me duele. Prefiero no escuchar a mi tristeza y pongo en marcha estrategias con las que enredo a mi mente: le resto importancia convenciéndome de que lo que me pasa no es para tanto o me resisto a ella preguntándome por qué me siento triste si lo tengo todo. Pero esto no hace que no me siga sintiendo triste. No da igual que sienta tristeza o dolor, no vale pensar que ya se pasará.

No estoy acostumbrada a poner palabras a mis emociones ni a permitirme nombrarlas en voz alta. Que haga como que no veo mi tristeza, no significa que no siga dentro de mí. Ella continúa a mi lado, insistiendo en su mensaje, esperando con paciencia a que me decida a mirarla. Porque si niego que estoy triste, no puedo hacer nada para cambiar algo que no acepto.

Solo cuando acepto que no está mal sentirme triste y me hago responsable de mi tristeza, puedo hacer algo por mí y para mí.

Cuando la tristeza deja de ser sana

Es sano y natural sentirme triste. La vida no es siempre alegre. Pero no es sano cuando la tristeza se hace tan grande que te oprime el pecho y te cuesta sentir vitalidad cuando te levantas por las mañanas.

Cuando la melancolía me envuelve, siento una especie de tristeza sin sentido, no solo por mí sino por las injusticias que sufren personas que no conozco en otros países, por el cambio climático que acecha a la Tierra y por el mundo entero en general.

Me rindo. Pienso que no soy fuerte para superarlo. Me dejo arrastrar por la tristeza. Me identifico tanto con mi yo triste que no dejo salir a mis otros yo: mi yo alegre, mi yo ilusionada, mi yo esperanzada. Creo que solo soy tristeza y me niego todas las demás posibilidades. Me quedo sola con mi tristeza.

Me aferro a la tristeza porque es lo que más conozco. Mi zona de confort no es un sitio agradable. Creo que no soy capaz de crear algo nuevo y me quedo atrapada en la nostalgia del pasado. 

Pero la vida es hoy, aquí, con lo que soy ahora. Quiero cerrar los temas pendientes, soltar y atreverme a vivir en el presente desde un lugar diferente. Confiar. Avanzar. Vivir. Triste. Alegre.

Hoy decido escuchar mi tristeza para dirigirme hacia donde quiero estar.

Ayer, mañana, hoy padeciendo por todo. Mi corazón, pecera melancólica, penal de ruiseñores moribundos.

Me sobra corazón. Miguel Hernández

cuento «la tristeza y la furia» de jorge bucay

“Había una vez un estanque maravilloso. Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente.

Hasta aquel estanque mágico y transparente se acercaron la tristeza y la furia para bañarse en mutua compañía.

Las dos se quitaron sus vestidos y, desnudas, entraron en el estanque.

La furia, que tenía prisa (como siempre le ocurre a la furia), urgida – sin saber por qué-, se bañó rápidamente y, más rápidamente aún, salió del agua.

Pero la furia es ciega o, por lo menos, no distingue claramente la realidad. Así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, el primer vestido que encontró.

Y sucedió que aquel vestido no era el suyo, sino el de la tristeza.

Y así, vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calmada, muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y, sin ninguna prisa – o, mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo -, con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla se dio cuenta de que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo. Así que se puso la única ropa que había junto al estanque: el vestido de la furia.

Cuentan que, desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada. Pero si nos damos tiempo para mirar bien, nos damos cuenta de que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad, está escondida la tristeza”.

aprendiendo a gestionar mis emociones

Como en el cuento de Jorge Bucay, mis emociones se disfrazan y me resulta difícil identificarlas: confundo la pereza con el cansancio, o el enfado con la tristeza. Mi mundo interno es complejo. Me enredo en medio de mis emociones y me angustio, así que, en algún momento, las abandoné a la deriva, sin ni siquiera intentar entenderlas. Ahora conviven en mi interior todas juntas desordenadas: la tristeza, el cansancio, la rabia, la angustia, la soledad… demasiadas emociones reprimidas, negadas e ignoradas.

Cuando me siento triste busco una razón en algo que me acaba de pasar. Culpo a los demás de sentirme así y creo que soy una víctima de lo que me rodea. Me olvido de que es solo una excusa para que salga algo que está dentro de mí sin resolver. Algo que me pertenece, que es mío y que debo atender para continuar.

Por mucho que niegue cómo me siento o que haya olvidado por qué me siento así para dejar de sufrir, todo eso forma parte de mi historia y de quién soy hoy.

Mi historia no es agradable, no es dulce y armoniosa como las historias inventadas. Tiene un sabor a disparate y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que ya no quieren seguir engañándose a sí mismos.

Herman Hesse

Qué se esconde detrás de la tristeza

La tristeza me recuerda que no estoy siendo fiel a quién soy yo y a mi verdad. Me avisa de que no estoy yendo por el sitio correcto para mí, me invita a reflexionar y a hacer cambios.

Pero no sé quién soy ni por dónde empezar porque estoy perdida. No sé qué se esconde detrás de la tristeza. La siento como si fuera parte de mi esencia, más allá de lo que conozco y percibo con mis sentidos, como si me acompañara a través de los tiempos y de las experiencias que viví en otros cuerpos antes que éste.

No puedo entender la inmensidad de la vida, solo puedo confiar en que tiene un plan para mí y que todo cobrará sentido cuando me levante y me haga responsable para mirar dentro de mí. Solo cuando me haga consciente de mi historia y de mi tristeza, dejará de llamar a mi puerta.

La única manera de avanzar es mirar de frente mis emociones, preguntarme qué esconden detrás y si puedo hacer algo. Quizá no pueda cambiar la situación que origina mi dolor, al menos, no de manera inmediata, pero aceptar que en este momento me siento así y que no hay nada malo en ello es el primer paso para salir de ahí.

Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción causa dolor.

Frederick Dodson

El árbol rojo de Shaun Tan. Álbum ilustrado sobre la tristeza

Cuando me convertí en madre descubrí los álbumes ilustrados, también dirigidos al público adulto. El árbol rojo de Shaun Tan es uno de mis preferidos. Muestra esas ocasiones en las que la desesperanza inunda nuestra vida, nos confunde y nos llena de soledad, porque transitar la tristeza no es fácil ni rápido, pero, aunque parezca que ya no hay espacio para la ilusión, al final está la esperanza, inesperada y luminosa.

qué se esconde detrás de la tristeza
qué se esconde detrás de la tristeza

confía en que esto también pasará

La tristeza hace que la vida parezca un túnel negro sin fin. Pero en la vida, como las novelas, existen muchos colores y matices y cuando leo a Jane Austen, también percibo otros tonos, más allá de la melancolía. Las mujeres de sus novelas están muy conectadas con sus emociones, son valientes e independientes, y son capaces de superar las limitaciones impuestas por las reglas sociales de la época. El aire soñador de sus historias me inspira a respirar profundo, a levantar la cabeza, a escuchar mis emociones y a atreverme a confiar en mí y en la vida.

Conoce tu propia felicidad. No necesitas más que paciencia, o dale un nombre más fascinante, llámale esperanza

Jane Austen

Ahora es tu turno:

  • ¿Te sientes libre de expresar tu tristeza?
  • ¿Sabes qué hay detrás de tu tristeza o de tu enfado?
  • ¿Sientes tristeza de manera puntual o te cuesta sentir alegría y vitalidad en tu día a día?

Si te ha gustado, suscríbete al blog para seguir en contacto.

Te espero al otro lado de la pantalla. Me encantará leerte.

Un abrazo,

firma Laura

“Cuarto y mitad
De sol bajo cero
Me ocupo en dudar
Si aún hay más infierno
Y una vez, y otra vez más…
Nadie”

Nadie. Los Madison

Bibliografía

Si te ha gustado, compártelo con otras mujeres a las que creas que les puede interesar. Gracias.

2 comentarios en «Qué se esconde detrás de la tristeza»

  1. Hola Laura. A mí también me gustan mucho los cuentos infantiles. Tengo algunos de mis hijos que en realidad compré para mí. Los que nos enseñas tú aquí no los conocía. Gracias

    Responder
    • Hola Ana. Yo también tengo cuentos para mí. Me encanta ver sus ilustraciones. Los que enseño aquí son muy bonitos. Espero que tengas la oportunidad de verlos. Un abrazo

      Responder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.