Empodérate cada día

Este pasado mes de agosto fui testigo en la paya de dos situaciones que llamaron mi atención.

Al rato de llegar, cuando estaba dentro del agua, vi una pareja. Él se metió hasta dentro del tirón zambulléndose de cabeza, mientras que ella se quedó fuera mirando. No hubiera sido nada especial a lo que hacía el resto de personas de no ser porque la mujer estaba vestida de pies a cabeza incluida. Ella permaneció sentada en la orilla, con una expresión no demasiado feliz, mirando cómo él se metía bajo el mar, una y otra vez.

Un poco más tarde, mientras yo ya estaba fuera del agua, hacia el otro lado de la playa, vi otra mujer que iba vestida igualmente de pies a cabeza, dentro de un grupo de mujeres y hombres, todas ellas y ellos en bañador. Lo que resultaba más curioso era que esta segunda mujer tenía una expresión sonriente y se metía en el mar, completamente vestida, con las demás personas que la acompañaban.

Dos situaciones, que, en principio, parecían similares, pero que, al final, resultaron radicalmente distintas.

¿Cuál era la diferencia entre ambas mujeres? A pesar de que las dos contaban con las mismas condiciones para no disfrutar de un caluroso día de playa, una de ellas sí lo lograba.

Gaviotas en la playa

El hombre goza de la gran ventaja de tener a un dios que respalda las leyes que escribe.

Simon de Beauvoir

Los derechos de las mujeres

En la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de la ONU, en Beijing en 1995 se aprobó el Programa de Acción “Una agenda para el empoderamiento de las mujeres”. En el año 2000, los líderes de 189 países se juntaron para establecer los Objetivos del Milenio para el desarrollo. Entre sus propósitos, se encontraban la promoción de la igualdad de sexo y el empoderamiento de las mujeres.

Desde entonces, se ha hablado mucho del empoderamiento, en particular, femenino. Pero, ¿qué supone ser una mujer empoderada?

De una manera sencilla, una mujer empoderada es aquella que posee plena autonomía. Una definición perfectamente aplicable a cualquier persona, independientemente de cuál sea su sexo.

A través del empoderamiento adquieres la conciencia de tener derechos, que te pertenecen solo por haber nacido y que nadie te los puede arrebatar.

No te empoderas por un hecho aislado que te ocurre un solo día ni sucede un hecho transformador una única vez.

Es un camino que vas construyendo, día a día, con pequeños actos cotidianos:

  • Vistes con la ropa que te gusta, sin tener en cuenta si está de moda.
  • No mantienes tu sonrisa todo el rato, con el único objetivo de agradar a los demás.
  • Pones límites a tu propio espacio sin culpas ni remordimientos.
  • Te rodeas de personas que te valoran.

De esta manera, el empoderamiento es, por tanto, un proceso individual de crecimiento personal, en el que vas ganando confianza en ti misma y empiezas a tomar tus propias decisiones.

Por otro lado, además de la evolución particular de cada mujer, existe también la dimensión colectiva del empoderamiento, como una transformación más amplia por la fuerza que otorga el grupo que te hace creer que Juntas podemos cambiarlo todo.

El hecho que las mujeres y los hombres tengamos los mismos derechos, no significa que seamos iguales. Quiere decir que, tanto mujeres como hombres, tenemos la capacidad y el derecho a elegir cómo deseamos que sea nuestra vida.

El empoderamiento no significa un control sobre los otros, sino la libertad de controlar tus propios asuntos.

Jack Kent

Las mujeres en la sociedad patriarcal

Durante los cinco últimos milenios, la civilización occidental ha tenido como base el patriarcado, del que ya te hablé aquí, esto es, la autoridad de los hombres y los padres.  Durante todo este tiempo, las mujeres han sido golpeadas, maltratadas, violadas, quemadas en hogueras y culpadas de todo tipo de males simplemente por ser mujeres.

Durante siglos, las mujeres no teníamos otra opción que confiar a los hombres la satisfacción de nuestras necesidades materiales, ya que éramos consideradas simplemente de su propiedad.

Se nos olvida que en España las mujeres votamos por primera vez en las elecciones de 1933, cuando casi siete millones de mujeres acudieron a las urnas, en un movimiento abanderado por Clara Campoamor.  

La organización patriarcal de nuestra sociedad exige que las mujeres seamos ciudadanas de segunda clase, que dejemos a un lado nuestras esperanzas y nuestros sueños, por deferencia hacia los hombres y por las exigencias familiares.

Debido a esto, la palabra patriarcado hoy en día suele ir acompañada de acusaciones hacia los hombres. Estas acusaciones hacen que, tanto mujeres como hombres nos quedemos atascados en nuestros roles de víctima y verdugo, perpetuando el modelo que queremos condenar.  Por eso, mientras que un sexo culpe al otro será imposible sanar impidiendo así que el conjunto de la sociedad avance hacia un nuevo modelo igualitario en el que todos poseamos los mismos derechos de una manera real y no solo en la teoría.

cometas en la playa

Solo quiero que se me recuerde como una persona que quería ser libre.

Rosa Parks

¿Vives de acuerdo al personaje que te han asignado?

En la historia de la playa que he compartido contigo, tras el hecho de que las mujeres tapen complemente su cuerpo, subyace la creencia de que todas ellas son (somos) sumisas y obedientes.

A ambas les fue asignado el mismo rol, pero cada una decidió representar su personaje de manera diferente.

Así, la primera mujer no pudo ser ella misma a causa de sus circunstancias, mientras que la segunda sí consiguió serlo, a pesar de ellas.

La primera decidió interpretar el papel de víctima que la sociedad había elegido para ella, mientras que la segunda prefirió romper con ese estereotipo y transformarlo. De esta manera, consiguió que aquello que la marcaba tan visiblemente no supusiera ningún obstáculo para reinterpretarse a sí misma y convertirse en una resiliente.

Tú no eres tus circunstancias, eres posibilidades. Si sabes eso, puedes hacer lo que sea.

Oprah Winfrey

No necesitas el permiso de nadie para ser tú misma

Ser testigo de estas dos escenas hizo que me planteara muchas preguntas. Hoy te traslado algunas de ellas con el objeto de ayudarte a reflexionar sobre tu situación personal:

  • ¿Estás donde quieres estar?
  • ¿Qué te obliga a permanecer donde te encuentras?
  • ¿Eres libre para tomar tus propias decisiones?
  • ¿Qué pasaría si hicieras algo diferente a lo que se espera de ti?
  • ¿Qué te ata a cumplir las expectativas de los demás?
  • ¿Por qué eliges decepcionarte a ti antes que a los demás?
  • ¿Eres la protagonista de tu vida?

Sólo tú conoces cuáles son tus respuestas.

No cedas tu poder.

Decide por ti misma.

Recupera tu autoridad.

Siéntete capaz y poderosa.

Mientras te preocupes por lo que otros piensen de ti, les perteneces

Nale Donald Walsch

Las mujeres no queremos paternalismos, queremos la oportunidad para ser nosotras mismas.

Tienes derecho a dibujar tú misma el camino que quieres recorrer.

Quizá tus circunstancias no sean las mejores.

Lucha todos los días por mejorarlas.

Mientras lo logras, haz que ellas sean el motor que te impulse en tu cambio.

Como siempre, te espero en comentarios.

Un abrazo,

firma Laura

Un pasito más, que sí se puede
Uno y otro más, mujer valiente
Lo que diga está de más
Ya sé que quieres gritar
Y no te sientas sola
Contigo estoy

Mujer de las mil batallas. Manuel Carrasco

Bibliografía

2 comentarios en “Empodérate cada día”

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