Conquista tu verdadera libertad

Otra vez es otoño. Tras el aparente paréntesis del verano, la nueva estación empieza de una manera similar a la que comenzó la primavera.  Nuevamente, las noticias ya solo hablan de porcentajes y de contagios, de confinamiento y de restricciones. Otra vez, te lamentas de la pérdida de libertad.

Sientes que te han robado tu libertad porque no puedes salir siempre que te apetece y porque no puedes reunirte con tus amigos. Pero, ¿crees que, antes de toda esta extraña situación, eras libre?

Quien no se mueve, no siente sus cadenas.

Rosa Luxemburgo

La libertad es interior

En la historia hay multitud de ejemplos de grandes personas que, a pesar de vivir privados de la libertad física, supieron mantener su libertad interior, lo que les permitió continuar viviendo con dignidad.

  • Ginette Kolinka con 19 años fue trasladada junto a su familia al campo de concentración nazi Auschwitz-Birkenau y fue la única que sobrevivió. Con 94 años publicó el libro “Regreso a Birkenau”, en el que relata sus experiencias.
  • Nelson Mandela permaneció en la cárcel 27 años, donde escribió “La celda es el lugar idóneo para conocerte a ti mismo, Me da la oportunidad de meditar y evolucionar espiritualmente”.

Con su actitud, ellos demostraron que tú puedes ser libre, aun estando encerrada. Y que puedes carecer de libertad, aunque puedas moverte sin prohibiciones.

Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos. Es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo.

Franz Grillparzer

¿Crees que eres libre?

Tienes la suerte de haber nacido en un país con un régimen democrático, en el que posees unos derechos civiles y sociales. Por eso, crees que vives en libertad.

Lamento decirte que no. No eres libre si te sientes identificada con alguna de las siguientes situaciones:  

  • Aceptas normas con las que no estás de acuerdo.
  • Sientes tu cuerpo dolorido por el estrés.
  • Permaneces en un lugar que no deseas.
  • Vives por debajo de tus posibilidades.
  • Buscas la mirada de aprobación del otro antes de actuar.
  • Delegas tus decisiones en los demás.
  • Te escondes detrás del personaje que has creado para sobrevivir.
  • Cedes tu poder a otra persona.
  • No proteges tus sueños.
  • Dependes de algo o alguien de fuera para ser feliz.

Desde pequeña, te has ido domesticando con reglas y formalismos. No sugiero vivir en ciudades sin ley, como en el Oeste. Más bien, me refiero a la desconexión que provoca en tu ser todo el conjunto de normas socialmente aceptadas sobre cómo debe ser la vida, en particular a las mujeres. Mientras tratas de encajar en el único molde aceptado, te vas encerrando en una prisión sin rejas visibles, pero que, cada vez te asfixian un poco más.

Cuanto más elevado es un pueblo, más limitado está en su libertad, y cuando más educado es un hombre menos libertades se toma.

Oswald Spengler

El largo camino hacia la libertad

Conquistar tu propia libertad es como subir una montaña. Anhelas llegar a la cima para, desde allí, asombrarte con el paisaje que se presenta ante tus pies. Sueñas con poder acariciar la libertad ante el horizonte infinito.

Qué visión tan poética, ¿verdad?

Está más que demostrada la importancia y efectividad de la visualización en la consecución de tus metas. El problema viene cuando solo te quedas con la foto de final feliz de la película y se te olvida que la libertad no es gratis.

El camino hasta la cumbre suele ser pedregoso y requiere de tu esfuerzo. Mientras lo transitas, deberás saltar muchas piedras. Éstas son tus creencias, tus apegos y tus miedos.

1. Creencias: si crees que no puedes, no podrás

Hay un cuento muy conocido de Jorge Bucay “El elefante encadenado” incluido en su libro “Déjame que te cuente” que dice así:

Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por oros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.

El misterio sigue pareciéndome evidente.

¿Qué lo sujeta entonces?

¿Por qué no huye?

[…]

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefante empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.

Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro…Hasta que un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.

Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente este recuerdo.

Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…

Tú, como el elefante, también vives atada a muchas estacas que te restan libertad.

Has dejado a un lado tus verdaderos anhelos porque quizá una vez quisiste hacer algo y no lo lograste. Ya ni siquiera lo intentas.

Piensas que no puedes porque grabaste en tu mente el mensaje de que nunca podrías.

El hombre ha nacido libre, pero por todas partes se encentra rodeado de cadenas.

Jean-Jacques Rousseau

2. Apegos: cómo te relacionas con los demás

A lo largo de los años, vas creando lazos de unión con tu familia y con tus amigos.

  • ¿Cómo es tu relación con todos aquellos que te rodean?
  • ¿Los quieres porque les necesitas o los necesitas porque los quieres?

Normalmente, estos lazos se convierten en ataduras afectivas porque son vínculos creados desde la dependencia emocional. De esta manera, te atas a la relación con tu madre, con tu pareja, con tus hijos y con tu trabajo. Son tu excusa perfecta para justificar tu falta de felicidad.

Sin embargo, tu libertad es la libertad de las personas a las que te mantienes atada. Al libertarte tú, también les liberas a ellos.

Si tú te sientes libre de ser tú misma, también le das la oportunidad a los otros de ser ellos mismos, ya que ellos podrán libremente aceptarte o rechazarte.

Hace unos días descubrí a la actriz peruana Wendy Ramos en un vídeo que puedes ver a continuación. En él, reflexiona acerca de la manera en la que nos atamos a las demás personas, y escondido en un tono de humor, existe una poderosa reflexión para ayudarte a liberarte de tus ataduras:

Tu vida es tu fiesta, no la de tus invitados. Wendy Ramos

Quién sabe lo que las mujeres podrán llegar a ser cuando finalmente sean libres de ser ellas mismas.

Betty Friedan

3. Miedos: el miedo te impide ser libre

El miedo es lo que te mantiene atada a relaciones, situaciones, lugares y recuerdos que, probablemente una vez te ayudaron, pero que ahora no te aportan nada.

¿A qué tienes miedo?

  • A mostrarte como eres
  • Al juicio de los demás
  • A no ser lo suficiente buena
  • A equivocarte
  • A perder el control de la situación
  • A ni siquiera saber quién eres

Mirar de frente a tus miedos, aceptarlos y superarlos es el precio que tienes que pagar por ser libre.

Cuando te enfrentas de cara a tus miedos, estos se debilitan.  

Porque la verdadera libertad es la ausencia de miedos.

El que ha superado sus miedos será verdaderamente libre.

Aristóteles

Este otoño se presume complicado. La incertidumbre actual es grande. La duda de volver a tener que vivir encerrada flota en el ambiente.

En cualquier caso, esta decisión no está en tu mano.

Al contrario, sí puedes reflexionar sobre cómo estás viviendo tu vida y cuestionarte acerca de si el camino en el que estás hoy, es el que te llevará a la montaña que has elegido. Solo así, alcanzarás tu verdadera libertad.

  • ¿A qué te atas en tu vida?
  • ¿Has renunciado a tus sueños por miedo a las opiniones de los demás?
  • ¿Cómo eres de libre para tomar tus propias decisiones?

Como siempre, te espero en comentarios.

Un abrazo,

firma Laura

Por mis venas corre fuego
Mis ojos brillan en la oscuridad
Y mi voz hambrienta no tiene miedo
De cantar por siempre mi libertad

Mi libertad. Monsieur Periné

Bibliografía

  • Déjame que te cuente. Jorge Bucay
  • Tu vida es tu fiesta, no la de tus invitados. Wendy Ramos

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