Conoce los genitales femeninos

Mi hijo de 11 años acaba de estudiar en el colegio la reproducción sexual en los seres humanos. En el libro de texto de Sexto de Primaria se enseña cuáles son los órganos reproductores masculinos y femeninos y cómo es el proceso de la concepción y el embarazo.

La sexualidad sigue siendo un tema del que nos cuesta hablar con naturalidad. No ha existido ningún tipo de educación sexual hasta hace pocos años, y en la actualidad, sigue resultando escasa en la mayoría de situaciones. Se ha pasado de la represión que vivieron nuestros padres al modelo de libertad que tienen los jóvenes de ahora en el que todo vale.

En este área, también, las mujeres lo seguimos teniendo más difícil. Crecimos jugando con muñecas sin genitales y nos convertimos en mujeres desconectadas de nuestros propios cuerpos, que habitamos sin ni siquiera conocer.

Genitales femeninos libro Primaria
Partes del aparato sexual femenina según un libro de texto de Sexto de Primaria

Amplía tu educación sexual más allá de Sexto de Primaria

Una educadora de un taller sobre sexualidad para padres que organizaron en el colegio de mis hijos contó, a modo de anécdota, que, cuando era pequeña, su abuela le decía que se lavara el culo, por delante y por detrás. Así. Todo junto. Sin diferenciar nada más. La vulva ni siquiera existía ni se nombraba. Ésta ha sido la educación que hemos recibido muchas mujeres durante mucho tiempo.

Muchas mujeres interiorizamos la idea de que hay algo mal en la forma natural y en el olor de nuestros genitales. La sociedad nos ha condicionado a que las mujeres pensemos que nuestro cuerpo es sucio, que requiere de una constante vigilancia de su limpieza y de su frescura para no ofender a los demás.

Cuanto más te conozcas y más información tengas sobre tu cuerpo y en particular, sobre tus genitales, sentirás más respeto por ti, podrás disfrutar más de tu cuerpo y tu vida será más placentera. Autoexplórate. No le tengas miedo. No te sientas culpable.

¿Te han explicado realmente cómo son tus genitales?

¿Conoces tus fluidos? ¿Son estos fluidos lo mismo que la lubricación?

¿Sabes diferenciar la vulva de la vagina?

Da miedo decir la palabra “vagina”. Al principio, tienes la sensación de estar atravesando violentamente una barrera invisible. “Vagina”. Te sientes culpable e incómoda, como si alguien fuese a derribarte de un golpe. Entonces, después de haber dicho la palabra cien o mil veces, se te ocurre que es tu palabra, tu cuerpo, tu lugar más esencial. De repente, te das cuenta de que toda la vergüenza y la incomodidad que has sentido hasta entonces al decir la palabra ha sido una forma de silenciar tu deseo, de minar tu ambición.

Los monólogos de la vagina. Eve Ensler

Es importante que, desde pequeñas, sepamos nombrar las partes de tu cuerpo con su nombre. Igual que a la mano se le llama mano, a la vulva se la debería llamar vulva y no con alguno de los muchos nombres que se le da.

La vulva incluye el monte de venus, labios externos, labios internos, clítoris, capuchón del clítoris, uretra, corona vaginal, apertura vaginal, glándulas eyaculatorias y glándulas lubricantes.

Vulva
Fuente: Vulva Sapiens

¿Sabes cuántos agujeros tienes en tu vulva? ¿Tienes dudas sobre si el agujero del ano también cuenta?

Normalmente, se piensa que hay dos o tres agujeros. Pero, en realidad, en la vulva hay seis agujeros:

  • Uretra. Es el agujero por el que sale el pis.
  • Vagina. Se suele nombrar como vagina a todo lo que hay entre las piernas de las mujeres y, en muchas ocasiones, se llama vagina a la vulva. Sin embargo, la vagina es solamente la cavidad interior, que está rodeada de músculos capaces de contraerse y relajarse. Es el agujero por donde sale la menstruación, entra el pene y sale el bebé en el parto. Dentro de la vagina, está el famoso punto G, que es más bien una zona G, que está situada en la entrada de la vagina, no muy dentro. Puedes localizarla siguiendo el hueso púbico con los dedos hacia arriba en forma de gancho. Notarás que el tejido de las paredes vaginales cambia de suave a esponjoso y que, a medida que se estimula, se va hinchando.
  • Las glándulas de Skene o eyaculatorias. Son dos mini agujeros que están al lado de la uretra, muy pequeños y complicados de ver. Por ellas, se expulsa un líquido similar al líquido prostático de los hombres, que en las mujeres se llama squirt o eyaculación femenina.
  • Las glándulas de Bartolino o lubricantes. Son dos agujeros, también muy pequeños, que se pueden ver en la parte de abajo, separados de la entrada de la vagina, apartando los labios internos de la vulva. Por ellos, sale el líquido de la lubricación de la excitación sexual. Esta lubricación es diferente a la de la vagina, que, al ser una mucosa, está lubricada de por sí, y que, además, tiene el flujo o moco cervical, cuya textura cambia según la fase del ciclo menstrual en el que estés.

¿Todas las vulvas son iguales? No, no hay una forma única de vulva.

En relación con los genitales femeninos sigue habiendo muchos tabúes. Normalmente, sólo has visto tu vulva y, además, tampoco te has fijado demasiado en ella.

Hay estudios realizados sobre los genitales femeninos que muestran que más de la mitad de las mujeres se sienten presionadas para que sus genitales tengan una cierta forma y que el 44% se siente avergonzada por la apariencia, olor o sensación de sus vulvas.

En 2018, la compañía sueca de productos de higiene íntima Libresse lanzó una original campaña publicitaria que celebraba la variedad que existe de vulvas. Es un mensaje muy diferente al que estamos acostumbrados a que nos den en los anuncios de compresas en las que se vierten líquidos azules que tienen olor a nubes.

Anuncio Viva la Vulva de Libresse

El clítoris, un gran desconocido

Dentro de la vulva está el clítoris. Al buscar el equivalente al pene en la anatomía femenina se suele pensar en la vagina, pero, en realidad, es el clítoris. De hecho, los fetos tienen los mismos genitales hasta las 12 semanas de embarazo cuando la misma estructura diverge y se forma un clítoris para las niñas o un pene para los niños.

En los últimos años, ha habido un significativo movimiento feminista para dar a conocer el clítoris y afortunadamente, cada vez hay más información sobre él. Pero, todavía en muchos casos, ni siquiera se sabe cómo es.

El clítoris es el único órgano en tu cuerpo que sirve para darte placer. No es solamente el pequeño botón que se ve desde fuera. En realidad, la mayor parte del clítoris es interno. Mide entre 8 y 12 cm de largo y 6 cm de ancho y tiene 8.000 terminaciones nerviosas (frente a las 4.000 que tiene un pene). Está compuesto de tejido eréctil, que se llena de sangre y se hincha cuando está excitado.

En 2016, una investigadora francesa, Odile Fillod, creó una plantilla para colaborar en la educación sexual de los adolescentes, con la que se puede obtener fácilmente un clítoris similar a uno real con una impresora en 3D. Ésta es la página original donde puedes leer más información sobre el clítoris en francés y puedes descargar el fichero en este enlace.  

Eso es lo que yo he hecho: me fui a una imprenta con este tipo de impresoras y, por 5 euros, he conseguido mi clítoris en 3D.

En España, también se avanza en este sentido. En 2013, la Universidad de Vigo publicó un manual didáctico llamado “El clítoris y sus secretos” que, dentro de un modelo de educación sexual integrador, pretende legitimar el derecho al disfrute de la dimensión sexual de las mujeres.

Puedes acceder a esta completa guía sobre el clítoris aquí.

Si las mujeres aprenden a experimentar con su cuerpo, entenderán que el placer no es algo mágico que solo puede darnos un compañero.

Odile Fillod

El útero, tu centro de poder

¿Has tocado alguna vez tu cuello del útero? El cérvix es la zona que está al final de la vagina, que es como una bolita con un agujero. Su dureza, su apertura y su altura depende de la fase del ciclo menstrual en la que te encuentres, así que podrás acceder a él de manera más fácil en unos días del mes que en otros. El cérvix es la puerta al útero.

No hay mucha información disponible sobre el útero, más allá de que es un órgano muscular. Por eso, como cualquier otro músculo, está hecho para moverse.

En la medicina occidental, únicamente se contempla al útero como el lugar en el que se gesta un bebé. De hecho, la histerectomía es la operación que más está creciendo en los últimos años puesto que se entiende que el útero ya no tiene ninguna función una vez que la mujer no quiere ser madre.

Sin embargo, en la medicina tradicional china, el útero es el primer motor energético del cuerpo de la mujer, que reparte la energía libinidal o la vitalidad por todo el cuerpo.

Casilda Rodrigañez en su libro “La represión del deseo materno y la génesis de la sumisión inconscienteseñala que, en la mayoría de mujeres, el útero está espásmico porque no recibe suficiente aporte sanguíneo con lo que las fibras musculares dejan de poder moverse libremente. Esta autora explica que esto se debe a la educación recibida desde pequeñas, que nos empuja a ser lo que se espera de nosotras, sobre todo en la infancia y en la adolescencia, lo que provoca una profunda represión interior.

De niña nadie te dice que tienes un útero, y creces sin moverlo, sin sentir su excitación, su latido; ves a las mujeres a tu alrededor vivir con posiciones rígidas, sin mover la pelvis ni el vientre, sin ver ni vivir las pulsiones uterinas. No hemos aprendido a mover el útero, ni a sentirlo; porque con la inmovilización de los músculos que forman la bolsa uterina se pierden también sus conexiones neuromusculares. […]

Los músculos del útero cuando no se utilizan se ponen rígidos, pierden elasticidad y funcionalidad. Solo cuando te escayolan una pierna un mes, luego hay que hacer ejercicios de rehabilitación para recuperar la funcionalidad de la pierna. Imaginemos lo que sería si tienes a pierna sin mover desde que naces hasta los 20 años, o si te tapan un ojo al nacer y te quitas la venda de mayor: tendrías el ojo atrofiado. Pues eso es lo que pasa con nuestro útero. […]

Te socializas sin saber de tu propio cuerpo, incluso sintiendo asco hacia él en algunos aspectos; como si el útero fuese una víscera más como el esófago o la vesícula.

Casilda Rodrigañez

A partir de esta premisa de la falta de movilidad de los úteros de las mujeres occidentales, Mónica Felipe Larralde realizó un estudio experimental sobre el útero con un grupo de mujeres en las que evaluó las consecuencias de la relajación del útero, obteniendo resultados similares en todas ellas y efectos muy positivos en sus vidas. Si quieres saber más sobre esta meditación, puedes acceder a ella aquí.

Vive tu sexualidad con una visión más amplia

La forma en que vives tu sexualidad está influida por la cultura en la que has crecido y por la educación que has recibido. El modelo a seguir en tu infancia fue el de ser una niña buena, que significaba ser una niña limpia, quieta, tranquila y asexual. Para conseguirlo, bajaste tu nivel de vitalidad y poco a poco, dejaste de sentir.

Tradicionalmente, se ha equiparado la sexualidad de las mujeres a la reproducción. Sin embargo, la sexualidad femenina incluye también otros procesos fisiológicos como la menstruación y la menopausia, el embarazo, la lactancia y el parto.

Además, la sexualidad no solo tiene que ver con los procesos de tu cuerpo, sino también con tu poder interior, tu vitalidad y tu espiritualidad. La sexualidad te conecta con los aspectos más sutiles de tu misma, es la puerta a tu mundo interior, a tus limitaciones y a tu poder.

La sexualidad supone mucho más que tener relaciones sexuales con otra persona. Puedes emplear tu sexualidad como una herramienta de transformación personal muy potente. La energía sexual es la energía de la creación. Puedes aprender a utilizarla para expresar tu verdadero yo y para obtener seguridad personal, alegría, creatividad y relacionarte con los demás de una manera más sana.

Jung observó que cuando alguien acudía a su consulta quejándose de algún trastorno sexual, la mayoría de las veces el trastorno era un problema del espíritu y del alma. Y, cuando alguien le hablaba de un problema espiritual, el verdadero problema solía ser de carácter sexual. En este sentido, la sexualidad se puede considerar una medicina para el espíritu y, por consiguiente, algo sagrado.

Sentir placer es fundamental para seguir viviendo y para que nos sigamos reproduciendo como especie. Y no solo placer sexual: sentir placer al llegar a casa y quitarte el sujetador, al saborear una comida rica, al darte una ducha caliente… No es únicamente una cuestión de bienestar, sino también de salud.

Hoy te propongo una actividad que me pusieron como “deberes” de un curso que hice, y que consiste en hacer una reproducción de tu vulva con arcilla o plastilina. Para observar cómo es tu vulva puedes ayudarte de un espejo. Intenta dejar a un lado las imágenes preconcebidas sobre cómo debería ser.

Éste me pareció un buen ejercicio para compartir con mi hija de 8 años, así que nosotras hicimos nuestras vulvas juntas y aquí, te las enseño.

Gracias por acompañarme hasta aquí. Espero que te ayude a reflexionar sobre la educación sexual que recibiste y cómo ahora puedes actuar para compensar lo que te falte:

  • ¿Te sientes cómoda mirando y tocando tu vulva?
  • ¿Conoces tus genitales?
  • ¿Tienes creencias que te limitan en el modo de vivir tu sexualidad?

Como siempre, te espero al otro lado de los comentarios.

Un abrazo,

firma Laura

Vientre sagrado, centro de poder
Tú que guardas las memorias de todo el ayer
Limpio mi pasado, vuelvo a renacer
Floritura hermosa, ábrete al placer.

Útero Sagrado. Támara Hernández

Bibliografía

2 comentarios en “Conoce los genitales femeninos”

  1. Me ha encantado tu exposición y tu reflexión. Ciertamente la educación sexual que hemos recibido ha sido prácticamente nula. Pues se ha limitado a conceptos de anatomía.
    Necesitamos integrar la sexualidad con la espiritualidad pues en esencia, van de la mano de forma natural, si no se disgregan a través de condicionamientos, falsas creencias o pura ignorancia e inconsciencia.
    Ojalá descubramos la Nueva Sexualidad que nos permita vivir conectando cuerpo mente y espíritu para empodearnos y crear desde el Corazón una vida mejor para todos.
    Namasté y Bendiciones

    Responder
    • Muchas gracias Ana. Yo también me apunto a tu deseo de descubrir una Nueva Sexualidad y vivirla de otra manera. Creo que ya está cambiando algo. Sigamos en el camino.
      Un beso

      Responder

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