Como es afuera es adentro

Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba.

Éste es el Principio de Correspondencia, una de las siete Leyes que rigen el Universo contenidas en el Kybalion, un documento atribuido a Hermes Trismegisto del siglo XIX y que resume los principios de la creación, provenientes de enseñanzas del antiguo Egipto.

Una de las principales ideas de este Principio de Correspondencia es que el mundo exterior que te rodea es reflejo de tu mundo interno. Todo lo que te parece alegre y hermoso de fuera, lo tienes dentro de ti, de la misma manera que lo que rechazas del exterior, es lo mismo que rechazas de ti misma.

A partir de esta frase, me he permitido hacer un paralelismo con la vida real externa y la vida en cuarentena. Durante estos días de confinamiento, he podido observar que así me comporto fuera de casa, también actúo dentro y que los miedos y preocupaciones que tengo fuera, son los mismos que tengo dentro. Como es afuera, es adentro.

árbol dentro de casa

Atrapada en el tiempo

¿Has visto la película Atrapado en el tiempo de Bill Murray y Andie McDowell? Es todo un clásico que vimos en familia las pasadas vacaciones de Navidad.  

Es posible que alguna vez pensaras que tu vida era monótona y aburrida, pero, es ahora, más que nunca, cuando, al levantarte de la cama, todos los días te parecen iguales y sientes como si estuvieras viviendo en el día de la marmota, un día tras otro.

Al igual que hacía Bill Murray, todos los días, cometes los mismos errores. Exactamente los mismos errores que cometías fuera de casa. Como es afuera, es adentro. Sin embargo, al ocurrir siempre en el mismo escenario, todo se hace mucho más evidente. Sigues aferrándote a tus excusas, pero, encerradas, tienen menos sitios donde esconderse y son descubiertas antes.

Entonces, superada por controlar lo incontrolable y buscando la evasión en lugar de estar presente, sientes que tu vida es exactamente igual a como era antes, solo que reducida al interior de cuatro paredes.

La noche oscura del alma

A veces, me imagino mi vida como una montaña rusa llena de curvas y altibajos. Rápidamente subes y en ese segundo que permaneces arriba, todo es estupendo. Pero, al siguiente instante, bajas vertiginosamente y la perspectiva cambia de repente.

Arriba, abajo. Maravilla, desastre. Ayer, hoy.

Hay días en los que me monto nuevamente en la cabina que recorre la parte más baja de la montaña rusa.

Antiguos demonios me visitan: la culpa, la soledad, la oscuridad, el frío. Nunca se fueron del todo. Solo estaban agazapados, esperando el momento de volver a buscar su sitio en mí.

Aparecen entremezclados con pensamientos que confunden mi cabeza.

¿De qué me sirven los libros de crecimiento personal cuando los miedos me paralizan? Como ese miedo que me dice que, para sentirme mejor, sólo poseo técnicas intelectualizadas almacenadas en mi cabeza y ninguna técnica real.

Intento llenar mi mente de otras palabras: desapego, agradecimiento, soltar. Pero mi mente es poderosa y no se calma fácilmente.

Así que sigo confundida. No sé qué tengo que hacer. ¿He de sentir mis miedos y aceptarlos de nuevo? ¿Hasta cuándo? ¿Cuándo aprenderé lo que me quieren decir? ¿Ésta soy yo o solo soy un personaje que he creado para sobrevivir?

En el día de la marmota no tengo dónde esconderme. No puedo engañarme. No sé quién soy. Quizá se necesita una vida entera para averiguarlo. O incluso, varias vidas.

Como en el libro que me acompaña estos días, El atlas de las nubes de David Mitchell. A pesar de narrar la vida de seis personajes sin aparente relación en diferentes épocas, sus vidas se ven unidas a través del tiempo. Mediante la descripción de sus comportamientos similares y, bajo la teoría de que todo está conectado, los seis personajes actúan como si fueran uno solo, más allá del tiempo lineal tal y como lo entendemos. Como si fuera un día de la marmota eterno.

La cueva oscura donde temes entrar es donde está tu tesoro.

Joseph Campbell
Libro David Mitchell
El Atlas de las Nubes de David Mitchell

La clave no está en más respuestas sino en menos preguntas

¿De qué sirve pensar tanto si no trae más felicidad?

Solo necesitas tranquilizar tu mente. En la quietud, las energías internas despiertan sin que tengas que hacer ningún esfuerzo extra.

Quieres cambiar, pero temes abrazar la incertidumbre.

La estabilidad y la seguridad son dos de los valores más apreciados hoy en día. Por eso, al desconocer cómo será el día de mañana, te encuentras totalmente desconcertada, sin tener nada real a lo que agarrarte.

Pero el cambio es necesario. Lo que no sueltas, se fortalece dentro de ti.

El mundo de fuera siempre quiere más, más ropa, más rápido, más, más. ¿Qué quieres tú?

Déjate descansar.

Si estás exhausto, descansa.

Si no tienes ganas de comenzar un nuevo proyecto, no lo hagas.

Si ni sientes la necesidad de hacer algo nuevo, simplemente descansa en la belleza de los viejo, lo familiar, lo conocido.

Si no tienes ganas de hablar, quédate en silencio.

Si estás harto de las noticias, apágalas.

Si quieres posponer algo hasta mañana, házlo.

Si no quieres hacer algo, no lo hagas.

Siente la plenitud del vacío, la inmensidad del silencio, la vida pura en tus momentos improductivos.

El tiempo no siempre necesita ser llenado.

Eres suficiente, simplemente en tu ser.

Jeff Foster
Paroles on l’air. Un film de Sylvain Vincendaeu

Ayer. Hoy

Lluvia. Sol

Abajo. Arriba

Premenstrual. Menstruante

Antes iba a la Iglesia. Ahora voy a la orilla del río.

Antes rezaba la oración del Yo confieso. Ahora rezo para llamar a las hadas.

Antes. Ahora.

Todo cambia. Pero siempre permanece la confianza de que no estoy sola y de que, aunque me caiga, siempre me ayudarán a levantarme. Solo hay que pedirlo.

Un abrazo,

firma Laura

Desde aquí, desde mi casa
Veo la playa vacía
Ya lo estaba hace unos días
Ahora está llena de lluvia
Y tú ahí sigues sin paraguas
Sin tu ropa, paseando
Como una tarde de julio
Pero con frío y tronando
¿Se puede saber que esperas?

Tournedo – Iván Ferreiro

Bibliografía

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