Cómo alimentarte mejor para nutrir tu vida

En los últimos años, he ido cambiando mis hábitos alimenticios en cuanto a la eliminación de productos como el azúcar, las harinas refinadas, los lácteos y algunos productos de origen animal, y la progresiva introducción de otros, como las semillas, los germinados y las algas. Hay épocas en las que llevo una dieta bastante estricta y otras, en las que me relajo un poco más.

Hay mucha información disponible respecto a los macro-nutrientes de los alimentos, (proteínas, hidratos de carbono y grasas) y sobre la mejor combinación entre ellos para metabolizarlos y digerirlos de manera óptima, sin olvidar, por supuesto, las dosis necesarias de vitaminas y sales minerales que tu organismo necesita.

De hecho, hay tanta información que es difícil no perderse en los datos y saber qué es lo mejor para ti.

En la nutrición tradicional se analizan los porcentajes y las proporciones en los que han de estar presentes elementos en tu alimentación como triglicéridos, grasas poliinsaturadas, calorías o aminoácidos.

Sin embargo, si deseas nutrirte de manera consciente y no solo alimentarte correctamente, has de prestar atención, además de a qué comes, a cómo lo comes y para qué lo comes.

Plan depurativo de otoño

Hace dos años realicé una formación en Nutrición Consciente con Neus Tamarindo que ofrece un enfoque integral sobre la alimentación, cuya información no se centraba únicamente en los nutrientes de cada grupo de alimentos, sino que también revisaba su relación con las emociones. Si estás interesada en este tema y te gustaría saber más sobre él, puedes encontrar a Neus aquí.

Dentro del curso, se incluía la propuesta de participar en un plan depurativo a lo largo de dos semanas, durante las que se eliminaba cualquier bebida diferente del agua y de manera progresiva, se iba introduciendo el consumo de frutas y verduras crudas.

Cada otoño, Neus te da la oportunidad de realizar un nuevo proceso depurativo junto a ella y justo estos días, estoy terminando la tercera depuración de la que formo parte.

A pesar de que, en principio, la propuesta parece que tiene que ver con comer más ensaladas y dejar de tomar café, la realidad es que consiste más en un juego mental cuyas reglas básicas son escuchar lo que necesitas en cada momento y respetar tus ritmos para alimentarte. 

Según pasan los días, confirmas lo poderosa que es tu mente. Puedes dejar de comer ciertos alimentos sin que suponga ningún drama si tú te encuentras en calma, mientras que dejar de comer un simple trozo de pan durante la cena puede suponer un gran esfuerzo si llegas cansada a la noche y sabes que aún te falta el último sprint hasta que tus hijos se vayan a la cama, y tú también.

Cómo funciona el proceso digestivo después de comer

La alimentación debería aumentar la energía vital disponible en tu organismo, para que éste auto-regule sus funciones vitales.

Sin embargo, cuando comes demasiado o alimentos muy pesados, después te sientes aletargada y soñolienta y no puedes pensar bien.

Esto es así porque el proceso digestivo tiene un gran gasto energético de por sí. Por este motivo, tu energía vital oscila mucho dependiendo de si estás haciendo una digestión difícil o no.

Si tienes que hacer una digestión pesada, tu energía deja de estar disponible para otras cosas, como desplegar tu creatividad, tolerar mejor el estrés, practicar deportes o cualquier otra afición, o incluso, curar síntomas o enfermedades.

El ayuno es una terapia natural, acompañada normalmente de descanso, que pone en marcha los mecanismos de autocuración de tu organismo.

Al no comer tu organismo dirige toda la energía empleada en la digestión al proceso de curación. Además, la energía sube desde el estómago hasta la conciencia y obtienes más claridad mental.

¿No te ha pasado alguna vez que tras una semana sin parar justo te pones mala el fin de semana? ¿O has enfermado en vacaciones? No creas que es mala suerte. Ocurre debido a que de lunes a viernes empleas toda tu energía en cumplir con tus obligaciones diarias: madrugar, desplazarte hasta tu trabajo, pasar un montón de horas delante de un ordenador, regresar a casa, ir al colegio a buscar a los niños y llevarles a las extraescolares, o ir al supermercado a hacer la compra, preparar la cena… tantas cosas que, en el momento en el que bajas el ritmo y te relajas, toda esa energía se destina a tu curación. Aunque parezca que has empeorado porque el sábado te encuentras peor que el miércoles, en realidad te estás curando.

La depuración que se produce cuando tu cuerpo elimina las toxinas, a veces, viene acompañado de síntomas de malestar físico como cansancio, dolor de cabeza, pesadez o dolores musculares. Esto es así para que descanses y reduzcas tu actividad y haya más energía disponible para depurar tu organismo.

En esta situación lo mejor que puedes hacer es escuchar a tu cuerpo y darle lo que te está pidiendo: reposo y ayuno.

Ninguna enfermedad que pueda ser tratada con dieta debe tratarse por ningún otro medio.

Maimonides

Beneficios del ayuno intermitente

Uno de mis nuevos hábitos de alimentación es la práctica del ayuno intermitente, del que quizá has oído hablar.

El ayuno intermitente consiste en alargar, con cierta frecuencia, los tiempos de ayuno en los que no comes ningún alimento.

Todas las noches haces ayuno de manera natural, desde la última comida de un día hasta la primera comida del día siguiente. Como normalmente, se cena tarde y se desayuna temprano, este espacio de ayuno suele ser corto y esto, en general, no es bueno.

De entre todos los tipos de ayuno intermitente, el más sencillo es alargar el ayuno nocturno, desayunando más tarde o cenando más temprano o ambos.

Desayunar justo nada más levantarse es una costumbre social y no una necesidad fisiológica. El cuerpo, si ha descansado bien, se levanta con energía cargada de la noche y hasta que ésta no se gasta, el cuerpo no tiene hambre real.

Por la noche, el cuerpo depura más a fondo y por la mañana temprano sigue haciéndolo. Por eso, si desayunas sin hambre, cortas el proceso depurativo de la mañana.

Hay estudios que demuestran que incluir espacios de ayuno cortos es seguro en todos los casos y que tiene diversos beneficios para tu organismo, como la elevación de la autofagia, que es una especie de reciclaje interno y el aumento del metabolismo y la producción de hormonas de crecimiento.

¿Te asusta la idea de estar un tiempo sin comer? ¿Crees que vas a sentirte más cansada?

Te animo a que lo pruebes durante unos días sin verlo como una forma de autocastigo por haber hecho algún exceso. No tiene riesgos para tu salud y, además, es gratis.

Empieza con periodos cortos y si te encuentras bien, puedes ir alargándolo un poco. Comprobarás que tu cuerpo no se queda sin energía ya que mantiene miles de calorías acumuladas en forma de grasa de manera natural y el ayuno intermitente enseña a tu cuerpo a acceder a estas reservas sin sentir hambre.

Cuanto más comes, menos sabor tiene; cuanto menos comes, más sabor tiene.

Proverbio chino

¿Sabes diferenciar tu hambre real de tu hambre emocional?

¿Sabías que el hambre se explica de manera científica por la subida o bajada de ciertas hormonas? El hambre es un proceso químico que se genera cuando tu cuerpo envía al cerebro el mensaje de que ha disminuido el azúcar en la sangre y entonces, el hipotálamo secreta las hormonas que hacen que sientas hambre. Cuando has comido lo suficiente, el azúcar llega a la cantidad necesaria en la sangre, las hormonas disminuyen y el cerebro recibe la información de que tu cuerpo está saciado.

Sin embargo, puede que sigas teniendo ganas de comer sin que tus niveles de azúcar sean bajos y que tu sensación de hambre no se calme.

En este caso, tu hambre no es de comida. En realidad, tienes hambre de descanso, de seguridad en ti misma, de cariño o de compañía. A esto se le llama hambre emocional.

Es fundamental que sepas diferenciar el hambre real y el hambre emocional.

El modo en que te sientes emocionalmente puede hacer que tengas un hambre devoradora o que seas incapaz de comer.

Es posible que, en ocasiones, emplees la comida como tapa-emociones y como vía de escape ante circunstancias que no te hacen sentir bien. Te voy a poner algunos ejemplos:

  • Estás ocupada en el trabajo y te olvidas de comer.
  • Estás aburrida y estás pensando en la comida todo el rato.
  • Estás cansada, no has dormido lo suficiente y comes para activarte.
  • Estás preocupada o angustiada.
  • Estás con otras personas que están comiendo.
  • Tienes comida en el plato y crees tienes que dejarlo limpio.
  • Te sientes sola.
  • Estás deprimida.
  • Necesitas consuelo.

¿Te ves reflejada en alguna de estas situaciones?

Es importante que, al menos, identifiques si esto te ocurre a ti y en qué momentos te sucede.

A menudo, hay costumbres sociales, familiares y personales muy arraigadas, así como adicciones a ciertos alimentos, que te inducen a comer, aun cuando no tienes hambre real.

Cuando comes sin darle importancia a lo qué comes o haciendo otras cosas a la vez estás dañando tu cuerpo.

Para evitarlo, prueba a hacer lo siguiente:

  • Antes de comer algún alimento, para y pregúntate si lo que vas a introducir en tu cuerpo te va a hacer bien o mal. 
  • A veces, tomando solo agua, haciendo varias respiraciones profundas o moviendo el cuerpo, lograrás eliminar la sensación de hambre y te olvidarás de la comida.
  • Cuida tus pensamientos en los momentos en los que hayas identificado hambre no real para no entrar en un auto-drama mental.

El primer paso para cambiar tu forma de alimentarte es estar presente en el momento de decidir qué comer, de qué calidad, en qué cantidad y de qué manera.

Al comer con atención plena, sientes el hambre real y compruebas que es gustosa de sentir, comes menos cantidad, sólo lo que necesitas, y notas cómo te vas saciando.

Únicamente, cuando si te llenes con otras cosas que te produzcan placer y tengas satisfechas las necesidades básicas de sentirte querida y valorada, dejarás de llenarte de comida.

Consejos para una nutrición consciente

Las dietas restrictivas solo consiguen que te sientas desgraciada. ¿No te ha pasado que cuando sabías que no podías comer algo, automáticamente, te ha apetecido comerlo?

Antes que tener una lista de alimentos prohibidos, introduce, progresivamente, los alimentos que desees incorporar a tu dieta. Poco a poco, estos nuevos alimentos irán ocupando más espacio y casi sin darte cuenta, dejarán sin hueco a aquellos que deseas evitar en tu nuevo estilo de alimentación.

A continuación, te incluyo una recopilación de consejos que te pueden ayudar a realizar la transición a una alimentación más consciente de manera exitosa:

  • Bebe solo agua.
  • No desayunes nada más levantarte, espera a tener hambre para hacerlo.
  • Mastica de forma prolongada para que tu cerebro reciba la señal de que tiene suficiente comida y dejes de sentir hambre real. Además, aumentará el sabor de las cosas.
  • Come la fruta madura, de temporada y mejor, sola. Es recomendable que no tomes la fruta de postre, justo después de haber comido, debido a los diferentes tiempos de digestión que tiene la fruta respecto al plato principal (suponiendo que es una comida pesada con muchas proteínas e hidratos de carbono). Como la fruta se digiere fácilmente, al tomarse tras otros alimentos de digestión más lenta, es frenada en el tránsito intestinal, lo que provoca su fermentación.
  • Si el cuerpo te pide algo dulce de postre después de una comida, tómate una infusión.
  • Reduce la sal todo lo que puedas ya que hace que tu cuerpo retenga mucha agua. Si estás muy acostumbrada al sabor salado, te costará bajar la dosis de sal.
  • Ten a tu alcance alimentos de buena calidad que te aporten energía.
  • Evita tener en casa los alimentos que sabes que no te hacen bien. Aunque tengas a tu disposición alimentos ricos y saludables, cuando tienes necesidad de alimentar tu hambre no real, inevitablemente, vas a recurrir a alimentos que no son muy sanos: azúcar, fritos, chocolate, pan… ya que son adictivos y hacen que te sientas dependientes de ellos.
  • Si no puedes pronunciarlo, no lo comas.  Alrededor del 80% de la comida en las estanterías de los supermercados de hoy en día no existían hace 100 años. No te alimentes con nada que tu tatarabuela no reconociera como comida.
  • Cocina tú misma la comida y evita los platos preparados, ya que contienen, entre sus ingredientes, conservantes, colorantes y aditivos, espesantes, emulgentes, estabilizantes, potenciadores del sabor y edulcorantes.
Fuente: Agencia de Salud Pública de Cataluña

El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación.

Cicerón

Definitivamente, comer es un placer. Comer sin hambre para después sentirte aletargada, no lo es.

Hace años, la mayoría de las dietas estaban relacionadas con la pérdida de peso. De hecho, es probable que tú hayas hecho en alguna ocasión una, ya que una de cada tres mujeres ha realizado en algún momento de su vida una dieta para adelgazar.

En la actualidad, las dietas y la forma de alimentarse están más vinculadas con la salud e incluso, con el estilo de vida.

Puedes encontrar multitud de dietas, como la vegetariana, la vegana, la crudivegana, la macrobiótica, la disociada, la hipocalórica, la paleo, la proteica, la alcalina y unas cuantas más.

Elige un tipo de dieta que sea compatible con tu día a día para que seas capaz de mantenerla en el tiempo y mantén el equilibrio. Si llevas una dieta saludable la mayor parte del tiempo y tienes la tentación de comer algo que supuestamente te hace mal, permítete una dosis sin remordimientos.

Además, si, en ocasiones, acudes a la comida para sentirte mejor, no te machaques. Empieza siendo consciente de ello y agradeciendo que puedes obtener ese bienestar emocional que necesitas gracias a los alimentos.

Para terminar, te planteo algunas preguntas sobre este tema:

  • ¿Eres consciente de tu modo de alimentarte?
  • ¿Qué buscas cuándo comes? ¿Comida? ¿Amor? ¿Autoestima?
  • ¿Intentas tapar algún sentimiento cuando comes?
  • ¿Conocías el poder depurativo de tu cuerpo durante el ayuno?

Como siempre, te espero en comentarios.

Un abrazo,

firma Laura

Todo me sabe a ti
Comerte sería un placer
Porque nada me gusta más que tú
Boca de piñón
Bésame con frenesí
Besarte es como comer naranjas en agosto y uvas en abril

Sabor de amor. Danza Invisible

Bibliografía

2 comentarios en “Cómo alimentarte mejor para nutrir tu vida”

  1. Hola Laura. Yo también he hecho cambios en mi modo de alimentarme y ahora lo hago desde la consciencia, aunque no siempre lo consigo. De todas formas, intento no machacarme cuando como algo que no es demasiado saludable y lo intento saborear al máximo. Pero también sé disfrutar del sabor de una ensalada. Un abrazo

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    • Hola Eva. A veces hacemos los cambios desde la radicalidad y así, es más difícil mantenerlo en el tiempo. A mí me cuesta encontrar equilibrio en muchas cosas, y a veces, también me pasa en la alimentación. Disfrutemos de todo. Un abrazo

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