Prepara tu botiquín de emergencia emocional

Estoy segura de que en algún cajón del baño guardas un botiquín con medicinas (de las tradicionales de toda la vida, alternativas de homeopatía o lo que mejor te vaya). Si alguna vez te cortas en el dedo, lo más útil es usar tiritas para que la herida deje de sangrar.

Sin embargo, hay ocasiones en las que las heridas son más profundas. Cuando es tu corazón el que está dañado no sirven las tiritas.

Los días nublados son especialmente propensos para que estas heridas vuelvan a sangrar. Si dejas que la niebla te envuelva sin más, la tristeza te arrastrará y lo verás todo de un color cada vez más gris.

Puedes intentar minimizar los daños y perjuicios creando tu propio botiquín de emergencia emocional.

carretera niebla

No puedes controlar todas las situaciones de tu vida, pero sí puedes controlar todas tus actitudes hacia esas emociones.

Zig Ziglar

¿Cómo preparar tu botiquín de emergencias?

En primer lugar, toma un cuaderno y un bolígrafo. A mí me gustan los bolis morados. Si te encuentras creativa, también puedes tomar rotuladores de colores y si, además, eres fan del lettering tan de moda últimamente, te quedará una verdadera obra de arte.

La idea es que tu cuaderno sea tu botiquín de emergencia.  Así que es importante que tu cuaderno o libreta sean bonitos y que los tengas siempre a mano para que puedas escribir con facilidad. Lo mejor es que estrenes una libreta y que la dediques sólo a esta tarea. No sirven hojas sueltas y con poco espacio para escribir.

Divide el cuaderno en secciones y sepáralos con marcadores de páginas.

Reserva las primeras 10 hojas para escribir en tu cuaderno las cosas que te gusta hacer y que te hacen sentir bien. ¿Con qué sonríes?

Todo lo que escribas será el principio de tu estabilidad emocional.

Empieza apuntando como mínimo 5 cosas y vete ampliando la lista según te vayas acordando de más actividades. Los días soleados en los que estés con las pilas cargadas y todo te parezca bonito, te resultará mucho más fácil ver las cosas que te hacen feliz.

Recuerda que esta lista es un recurso para uno de esos días en los que estás bajo mínimos, así que es importante que sean actividades que puedas realizar sin ningún esfuerzo y que no te sientas obligada a hacer. Apunta cualquier cosa que te guste: escribir, estar sola, estar debajo de un árbol sin hacer nada o darte una ducha de agua caliente. Cualquier cosa que te dé sosiego y calma y que no te exija nada.

Cuando te sientas abrumada, angustiada o alterada, acude a esa lista y haz alguna de las cosas que tienes apuntadas para ayudarte a sentirte un poco mejor. Dependiendo del nivel de bajón emocional en el que te encuentres, elige algo que te requiera un poco más de esfuerzo o menos para evitar seguir cayendo abajo del todo.

¿Qué te haría ilusión hacer?

Cuando sientas y tengas ganas, puedes completar tu cuaderno con otras secciones, como las cosas que te gustaría hacer y que te hacen especial ilusión. Cosas que no puedes hacer cotidianamente pero que cuando puedas y llegue el momento te harán feliz. Te doy algunos ejemplos:

  • Darte un masaje de chocolate en un spa.
  • Quedar con tus amigas para ir a un concierto de Dua Lipa.
  • Un viaje en autocaravana por el Sur de Francia.
  • Ir a cenar al restaurante Akelarre de Pedro Subijana en San Sebastián.
  • Celebrar tu cumpleaños con toda tu familia.

De esta manera, en tu cuaderno quedarán varios apartados, como los siguientes. Ya sabes que el resultado final lo decides tú:

  • Cosas que te gustan hacer
  • Planes que te gustaría hacer
  • Sitios que te gustaría visitar
  • Música que te hace sentir bien
  • Vídeos que te motiven a seguir
  • Libros que te apetece leer
  • Frases inspiradoras

Después de tantos vaivenes emocionales, me voy conociendo un poco más, y lo que menos me gusta de esos bajones es ese sentimiento de estar perdida sin saber qué hacer para encontrarme mejor.

Ahora me tranquiliza saber que, aunque mi mente me juegue una mala pasada y piense que no puedo hacer nada para sentirme mejor, eso no es cierto porque tengo mi cuaderno-botiquín como si fuera una tabla salvavidas.

La felicidad es como la neblina: cuando estamos dentro de ella no la vemos.

Amado Nervo

¿Qué puedes hacer cuando hoy es un día nublado y no tienes ningún botiquín?

Quizá hayas llegado hasta aquí en uno de esos días nublados y la recomendación de preparar un botiquín llega tarde para ti. Ahora, por más que te esfuerzas en echar la vista atrás, los días felices te parecen demasiado lejanos.

Te sientes frágil y vulnerable.

Lo sé. Yo también tengo días así.

He aprendido que lo que más me ayuda en esos días es aceptarme como soy, que soy humana y que he vuelto a caer en la desesperación.

Por eso, si ahora no consigues recordar cómo te sentías cuando estabas contenta ni qué era lo que hacías para sentirte bien, prueba a repetir la siguiente frase, como si fuera un mantra:

Me amo y me acepto tal como soy

Hay días grises y días soleados. Hay días en los que me veo radiante en el espejo y otros en los que las ojeras me tapan media cara. Días en los que todo me sale bien y otros en los meto la pata una y otra vez.

Siempre me gusto cuando:

  • Mi mente está tranquila después de meditar.
  • Marco otro tick en el calendario por haber hecho ejercicio por la mañana.
  • Doy presencia verdadera a mis hijos.
  • Decido parar, sin exigencias ni culpas.
  • Solo soy, sin más.

Y estoy aprendiendo a quererme cuando:

  • Siento que mi mente se embrolla en un pensamiento obsesivo.
  • Llevo varios días sin escribir en mi diario.
  • No me apetece hablar con nadie y solo pienso en irme a dormir.
  • Pierdo los nervios y les hablo más a mis hijos.
  • Juzgo a los demás por decir su opinión sobre algo.

Porque siempre soy yo.

Perdónate, acéptate, reconócete y ámate. Recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad.

Facundo Cabral

La suma de los días

Una de las cosas que tengo anotadas en mi cuaderno-botiquín de emergencia es leer a Isabel Allende. Me encanta su manera de escribir, sus descripciones, su ironía y el realismo mágico de su literatura. Hacía años que no leía ningún libro de ella y me he reencontrado con ella en “La suma de los días”. Es una novela en la que narra su vida diaria y la de su familia, como si fuera una carta escrita a su hija Paula, a la que dedicó un libro tras su muerte.

La vida de Isabel Allende es verdaderamente digna de una novela, llena de experiencias y aventuras, algunas buenas y otras no tanto. Sin embargo, las desgracias que le han ocurrido no le han impedido seguir adelante en los días nublados, sobreponerse a los acontecimientos que la vida le ha puesto en su camino, escribir libros maravillosos que llenan el alma a quien los lee y recuperar la alegría de vivir. Incluso se ha casado por tercera vez a los 76 años. Si no has leído ningún libro de ella, te los recomiendo.

Grabad esto en vuestro corazón, cada día es el mejor del año.

W. Emerson

Los días bonitos en los que brilla fuerte el sol son preciosos. Pero durante el invierno hay muchos días grises, en los que es difícil ver más allá de la niebla.

En los días nublados la tristeza es la dueña de tu vida. La falta de ánimo y de energía te impide poder ver que el sol está detrás de las nubes.

Si solo sabes disfrutar de los momentos perfectos, esperando que llegue otra ocasión para sonreír, te estás perdiendo media vida.

Sin lluvia, las flores no crecen.

  • ¿Qué te hace sonreír en un día nublado?
  • ¿Qué te encanta hacer a pesar del mal tiempo?
  • ¿Qué hace que recuperes tu alegría?

Cómo siempre, te espero en los comentarios.

Un abrazo,

firma Laura

Me amo y me acepto completamente
Llénate de amor puro y sincero, no le des cabida a la maldad
Abrázate y susúrrate un me quiero
Pronto los temores pasarán

Me amo y me acepto completamente. Diana Navarro

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