Acepta tu tristeza para empezar a sentir la alegría en tu vida

A veces, siento como si mi vida transcurriera en una novela de Jane Austen y fuera uno de sus personajes, siempre nostálgicos, llevando bonitos vestidos y con el cabello recogido en un moño adornado con una tiara de flores, acudiendo a un baile de presentación en sociedad. La realidad es que, a menudo, me veo envuelta en un aire melancólico, pero sin los vestidos y sin el peinado.

A lo largo de mi vida, la tristeza me ha acompañado en muchas ocasiones. Normalmente, deseo alejarme de ella y esconderme, pero siempre acaba encontrándome. Hay días en los que conozco el motivo por el que viene conmigo y otros, en cambio, simplemente, aparece junto a mí sin que logre identificar la causa y yo sólo sé que me siento triste.

Libros de Jane Austen: Sentido y Sensibilidad y Orgullo y Prejuicio

No ocultes tu tristeza

“Había una vez un estanque maravilloso. Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente.

Hasta aquel estanque mágico y transparente se acercaron la tristeza y la furia para bañarse en mutua compañía.

Las dos se quitaron sus vestidos y, desnudas, entraron en el estanque.

La furia, que tenía prisa (como siempre le ocurre a la furia), urgida – sin saber por qué-, se bañó rápidamente y, más rápidamente aún, salió del agua.

Pero la furia es ciega o, por lo menos, no distingue claramente la realidad. Así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, el primer vestido que encontró.

Y sucedió que aquel vestido no era el suyo, sino el de la tristeza.

Y así, vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calmada, muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y, sin ninguna prisa – o, mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo -, con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla se dio cuenta de que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo. Así que se puso la única ropa que había junto al estanque: el vestido de la furia.

Cuentan que, desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada. Pero si nos damos tiempo para mirar bien, nos damos cuenta de que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad, está escondida la tristeza”.

¿Sabes identificar tus emociones?

La tristeza es una emoción que se asocia a la pérdida, como una muerte, una pareja o un trabajo.

El cuento La tristeza y la furia” de Jorge Bucay refleja lo difícil que resulta mostrar abiertamente las emociones que no son consideradas positivas.

Habitualmente, se le resta importancia a la tristeza con pensamientos del tipo: ”seguro que no es para tanto”, “no entiendo por qué estoy así si lo tengo todo” o “no soy lo suficientemente fuerte para superarlo”.

Puede que ocultes tu tristeza tras enfados y mal humor por cosas sin importancia. Por el contrario, puedes intentar superar la tristeza escondiéndote detrás de máscaras alegres y coloridas.

Atiende todos los sentimientos que no has dejado que salgan a la superficie:  la rabia, la tristeza, el cansancio, los duelos pendientes por lo que fue y por lo que no fue.

Permítete estar triste. La tristeza sólo quiere que la mires y la tengas en cuenta. Pretende avisarte de que algo no va bien en tu vida.  Escúchala y averigua cuáles son los verdaderos motivos que hacen que te sientas así. Cierra definitivamente los temas que se han quedado en tu bandeja de pendientes.

La tristeza no va a desaparecer sólo por ocultarla. Que actúes como que no la ves, no significa que no esté allí. Sólo te recuerda su mensaje insistentemente, esperando con paciencia a que te decidas a mirarla.

Tienes derecho a encontrarte triste. Aunque los demás no te comprendan. Háblales con sinceridad y pide su ayuda, cuando la necesites. A veces, el tiempo no lo cura todo. No sientas vergüenza por ello.

A veces, las causas por las que te sientes triste son difíciles de explicar, y más difícil aún de entender: echas de menos a alguien que ya no está, te gustaría dedicarte a otra cosa, no sabes quién eres o te sientes decepcionada contigo misma.

“Son pocos los momentos en que sentimos que empezamos algo y que lo hemos escogido nosotros.” Las pequeñas alegrías. Marc Augé

¿Las mujeres sentimos más tristeza que los hombres?

En la sociedad, se ve con normalidad que las mujeres lloremos en público y que expresemos nuestros sentimientos de tristeza, algo que no sucede con los hombres. 

Hay estudios científicos que concluyen que las mujeres tenemos más tendencia que los hombres a sentirnos tristes. Esto se puede explicar por el hecho de que estamos más expuestas a situaciones en las que nos sentimos atrapadas, tales como abusos, lo que puede generar el sentimiento de tristeza en nosotras.

Por otro lado, a nivel físico, las hormonas influyen en nuestro estado de ánimo. El sistema endocrino y hormonal de las mujeres es mucho más complejo que el de los hombres. Hay momentos en los que las mujeres podemos ser especialmente sensibles a los cambios hormonales que experimentamos, como el síndrome pre-menstrual, el embarazo y el postparto y la menopausia. Es importante ser consciente de las diferencias biológicas que forman parte de nuestra realidad, al igual que defender la igualdad de los derechos ante los hombres.

No eres débil por sentirte triste. Tampoco eres vulnerable por mostrárselo a los demás. El llanto es una forma más de expresarte, al igual que lo es la risa.

Los hombres, usualmente, aprenden a mostrar su sufrimiento de otras maneras. Esto no hace que sea más sencillo para ellos. La frase de “los hombres no lloran” aún resuena en sus cabezas. Por un lado, mi padre se emociona y llora con facilidad así que siempre he oído cómo dicen que es un poco llorón. Por otro, mi hijo de 11 años, que es un niño muy alegre, también llora fácilmente, y ha empezado a no gustarle que le vean llorar fuera de casa. Tampoco les beneficia la etiqueta de ser el sexo fuerte.

Tristeza, manual de usuario

Descubrí los álbumes ilustrados cuando nacieron mis hijos. Muchos de estos libros catalogados como infantiles esconden sabios mensajes en sus dibujos.

El primer libro que te enseño es Tristeza, manual de usuario de Eva Eland, que te presenta a la tristeza como alguien que llega a tu vida sin avisar y que solo quiere que le hagas caso y que le escuches. Cuando se sienta atendida, un día, igual que llegó, se irá, dejándote espacio para todo lo demás en tu día a día.

Otro libro que me gusta mucho cómo interpreta el sentimiento de la tristeza es El árbol rojo de Shaun Tan, que ilustra cómo, en ocasiones, la desesperanza te inunda y parece no tener fin, hasta que finalmente nace de nuevo la ilusión.

Siente la alegría de ser quién eres

Quizá no sabes por qué te sientes tan triste. Sólo sabes que te falta la alegría de ser tú misma. Agarrarte a la tristeza y al enfado que una vez sentiste te mantienen atrapada en el pasado. Quizá sólo te aferras a estos sentimientos porque crees que no eres capaz de crear algo nuevo. Suéltalos y atrévete a vivir en el presente desde un lugar diferente.

La alegría es un sentimiento innato al ser humano. La forma más saludable de sentirla es manteniendo la coherencia entre tus pensamientos y tus actos.

Al hacer las cosas solo para evitar que los demás sufran, te niegas a ti misma.

Hazte cargo de ti misma para conectar de nuevo con las ganas de vivir y poder sentirte vibrante y llena de fuerza. Sólo entonces podrás ofrecérselo a los demás.

“Conoce tu propia felicidad. No necesitas más que paciencia, o dale un nombre más fascinante, llámale esperanza.» Jane Austen

Qué factores influyen en tu felicidad

Hay diversos estudios científicos, entre los que destacan los realizados por los psicólogos Seligman y Csikszentmihalyi, sobre los elementos que influyen en la felicidad de las personas. Según estos estudios, la felicidad depende de los siguientes factores:

  • Genes. Posees una felicidad innata que viene determinada por tu predisposición genética en un 50%. Así, pase lo que pase, tu tendencia natural es volver al nivel que marcan tus genes. Esto ha sido corroborado por estudios realizados con gemelos separados al nacer que presentaban niveles de felicidad similares, a pesar de haber vivido vidas muy diferentes. La vida de tus antepasados, aunque no los conocieras, influyen en tus decisiones más de lo que crees. Aquí te cuento cómo entender tu historia personal a través de la vida de tus ancestras.
  • Influencia de factores externos. Tus circunstancias en la vida van cambiando a lo largo de los años: encuentras un trabajo, te enamoras, se enferma un ser querido…. Se ha estimado que los efectos de estos cambios son efímeros y que influyen en tu felicidad en un 10% aproximadamente. Por eso, existen muchos casos de personas que, tras la euforia inicial de ganar la lotería, en un par de años vuelven a experimentar los niveles de felicidad anteriores a recibir el premio.
  • Actitud ante la vida. El 40% restante depende únicamente de ti, de lo que pienses y de lo que hagas, de la intención que pongas cada día al despertarte por la mañana.

Es posible que, por tus genes y de manera inconsciente, te fijes más en todo aquello que te genera emociones como la tristeza o el enfado. De esta manera, las situaciones que crean emociones como la gratitud, el asombro, la serenidad o la alegría pasan desapercibidas para ti.

Sin embargo, se puede aprender a ser feliz.

Disfruta de las pequeñas cosas

Hay días mejores y hay días peores, pero es importante experimentar un poco de felicidad cada día.

Normalmente, la felicidad se esconde en las pequeñas cosas del día a día, en pequeños instantes que pueden pasar inadvertidos ante tus ojos. Entrena tu mente para poder reconocer la felicidad en los actos sencillos diarios. Aprende a parar y a vivir despacio para disfrutarlos.

¿Crees que todos tus días son iguales? Tú puedes hacer que cada día sea diferente. Simplemente, ríete. Al reírte, tu cuerpo segrega endorfina, la hormona de la felicidad que, al tener un efecto analgésico, te provoca una sensación de bienestar.

Las ocasiones especiales en las que te encuentras en un entorno paradisiaco donde ser feliz resulta fácil no se presentan a menudo. El reto consiste en sacar lo mejor de ti en el día a día: el trayecto en tren al trabajo mientras escuchas un podcast que te gusta, la conversación con tus compañeros a media mañana, los mensajes de WhatsApp con tu pareja que te hacen más llevadera la jornada laboral, la sonrisa de tus hijos al recogerles del colegio o el rato de lectura con ellos antes de acostarse.

 “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días” Benjamin Franklin

Cualquier día puede ser bonito para celebrar algo y hacer algo especial:

  • Comprar flores.
  • Comer en el salón.
  • Desayunar churros.
  • Ver una película con palomitas en casa.

Busca los pequeños placeres de la vida, los que pasan y se van, sin sentir la necesidad de tener una evidencia de ellos y de plasmar tu felicidad en una foto o un vídeo. Disfruta el presente, donde por un instante te invada plenamente la sensación de ser feliz.

Un camino de flores

Hay otro álbum ilustrado que te quiero enseñar, “Un camino de flores” de JonArno Lawson y Sydney Smith. Es un libro sin palabras que cuenta la historia de una niña que recoge flores silvestres mientras camina con su padre por una ciudad gris. Cada flor se convierte en un regalo que deja un rastro de belleza: un camino de flores. A través de sus dibujos, se muestra la importancia de los pequeños gestos que iluminan lo cotidiano.

Últimamente, la tristeza me visita con menos frecuencia. Cuando lo hace, la acojo, la arropo, se siente entendida y al poco tiempo, se va. A veces, la siento como una vieja amiga con la que me siento cómoda y después de tanto tiempo juntas, creo que ya me he acostumbrado a ella. Sin embargo, ya entendí el mensaje que tanto me ha repetido y deseo que se tome unas merecidas vacaciones.

Como los personajes de las novelas de Jane Austen, yo también espero ser valiente y luchar por mis sueños, para, después de superar los obstáculos que la vida me presente, escribir un final feliz. 

Ahora es tu turno para reflexionar sobre la tristeza:

¿Te sientes libre de expresar tu tristeza?

¿Sabes qué hay detrás de tu tristeza o de tu enfado?

¿Sientes tristeza de manera puntual o te cuesta sentir alegría y vitalidad en tu día a día?

Un abrazo,

firma Laura

“Cuarto y mitad
De sol bajo cero
Me ocupo en dudar
Si aún hay más infierno
Y una vez, y otra vez más…
Nadie”

Nadie. Los Madison

Bibliografía

2 comentarios en “Acepta tu tristeza para empezar a sentir la alegría en tu vida”

  1. Hola Laura. A mí también me gustan mucho los cuentos infantiles. Tengo algunos de mis hijos que en realidad compré para mí. Los que nos enseñas tú aquí no los conocía. Gracias

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    • Hola Ana. Yo también tengo cuentos para mí. Me encanta ver sus ilustraciones. Los que enseño aquí son muy bonitos. Espero que tengas la oportunidad de verlos. Un abrazo

      Responder

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